La oposición convocó a una jornada de duelo y cólera este martes en Siria tras la muerte de cientos de personas en la escalada de la represión, horas antes de una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, que no logra superar sus divisiones para poner fin al baño de sangre.
Desde el viernes pasado, unas 300 personas han perdido la vida por la violencia, incluyendo a los civiles que cayeron bajo las balas de las fuerzas del régimen, así como a los militares y desertores que murieron en los enfrentamientos armados que hacen temer una guerra civil.
El régimen del presidente Bashar Al Asad, que se jacta de contar con el respaldo de su pueblo para dominar la revuelta popular, que cataloga de "terrorismo", incrementó la represión para tratar de asfixiar rápidamente la contestación, en un aparente intento de aprovechar el apoyo de Rusia y las divisiones en las Naciones Unidas.
Según el ministerio sirio de Relaciones Exteriores, "en los tres últimos días se asestaron golpes durísimos a los grupos terroristas armados", pues el gobierno sigue decidido a "defenderse del terrorismo y a provocar el fracaso de la política de Estados Unidos y de los occidentales para sembrar el caos".
El lunes, unas cien personas -55 civiles y 41 militares y disidentes- murieron en los actos de violencia, en su mayoría en Homs (centro), bastión de las protestas, pues los desertores dijeron que tuvieron que hacer uso de sus armas para defender a los civiles, indicó el opositor Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH, con sede en Gran Bretaña).
Ante "las salvajes masacres de civiles, entre los cuales había mujeres y niños", el grupo más importante de la oposición, el Consejo Nacional Sirio (CNS), dijo que coordinará su acción con los militantes que lideran la sublevación para llevar a cabo "una jornada de duelo y de cólera" en el país. En un comunicado, el CNS llamó a "las mezquitas a anunciar las llamadas a la plegaria y a las iglesias a hacer repicar las campanas", acusando al "régimen déspota de utilizar los tanques y las armas pesadas para bombardear los barrios".
Sin embargo, el pueblo "no renunciará a su revolución, sean cuales fueren los sacrificios", agregó, mientras la contestación toma visos de conflicto armado al aumentar los combates entre militares y disidentes.
El CNS lamenta también la falta de "medidas rápidas" de la comunidad internacional "para proteger a los civiles con todos los medios disponibles" y considera que "el régimen aprovecha el apoyo que le brindan ciertas partes regionales e internacionales para incrementar la represión".
A pesar de la maquinaria bélica del régimen, que continúa asestando golpes desde el comienzo de la rebelión, el pasado el 15 de marzo, la comunidad internacional no logra ponerse de acuerdo sobre los medios para salir de la crisis. Los países occidentales son partidarios de sanciones y presiones, mientras que Rusia y China preconizan la no injerencia.
Los responsables de la diplomacia de Estados Unidos y de Europa manifestarán sus respectivas posiciones este martes por la tarde ante el Consejo de Seguridad para apoyar el plan de paz árabe.
La reunión comenzará a las 15H00 hora local (20H00 GMT), con un discurso del jefe de la Liga Árabe, Nabil Al Arabi, y del primer ministro de Catar, el jeque Hamad ben Jasem Al Thani.
La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, y los ministros de Relaciones Exteriores de Francia, Alain Juppé, y de Gran Bretaña, William Hague, pedirán luego que el Consejo de Seguridad adopte una resolución denunciando la represión en Siria, que ha dejado miles de muertos desde mediados de marzo, y que llame a realizar una transición democrática en ese país.
© ANP/AFP

















