Apenas comenzadas este domingo, las frágiles negociaciones indirectas de paz entre israelíes y palestinos, mediadas por Estados Unidos, chocaron con la explosiva cuestión de la colonización judía en la anexionada Jerusalén Este.
Después de meses de ardua diplomacia, Estados Unidos anunció este domingo la apertura de contactos indirectos entre israelíes y palestinos, pero ante la desconfianza reinante, advirtió a ambas partes contra toda acción que pueda "minar seriamente la confianza" durante el proceso negociador.
Muestra de la fragilidad de esas negociaciones, el primer anuncio estadounidense fue objeto de polémica.
"Ambas partes están tomando medidas para crear una atmósfera que propicie unas negociaciones exitosas", dijo el portavoz del Departamento de Estado Philip Crowley, citando "el anuncio del primer ministro (israelí Benjamin) Netanyahu de que no se construirá durante dos años en el proyecto inmobiliario de Ramat Shlomo", una colonia judía de Jerusalén Este.
Sin embargo, pocos minutos después de este anuncio, un responsable israelí cercano a Netanyahu desmintió que su país se haya comprometido a suspender durante dos años ese proyecto inmobiliario, que prevé la construcción de 1.600 viviendas.
"No ha habido ningún compromiso de Israel en esta cuestión", indicó en un comunicado el responsable, aludiendo al proyecto de construcción de Ramat Shlomo.
El responsable, que pidió el anonimato, matizó que según lo previsto, la construcción de viviendas en esa colonia no empezará hasta dentro de varios años.
Pero la dirigencia palestina no tardó en responder que las declaraciones del responsable israelí "son una tentativa de poner en aprietos o de desafiar a la administración estadounidense", según dijo a la AFP un consejero del presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abas, Nimr Hamad.
"El gobierno israelí debe elegir entre la paz y la colonización, y debe comprender que paz y colonización no pueden ir juntos", insistió por su lado el principal negociador palestino, Saeb Erakat.
Jerusalén Este, cuya anexión por Israel tras la conquista de 1967 no es reconocida por la comunidad internacional, es uno de los puntos más espinosos del conflicto israelo-palestino.
Los palestinos quieren hacer de Jerusalén la capital de su futuro Estado, pero los israelíes la consideran en su conjunto como su capital "eterna e indivisible".
Ahora, los contactos indirectos, llamados "de acercamiento", buscan desbloquear unas negociaciones de paz suspendidas desde diciembre de 2008, cuando el ejército israelí emprendió una vasta ofensiva contra el movimiento islamista Hamas en la franja de Gaza.
Las negociaciones indirectas iniciadas este domingo estarán mediadas por el enviado estadounidense George Mitchell, quien la próxima semana se espera que vuelva a la región.
Durante cuatro meses se prevé que Mitchell viaje entre Jerusalén, Ramala y Washington para hacer avanzar los contactos.
Según el Departamento de Estado estadounidense, la primera serie de negociaciones indirectas, propiciada por Mitchell, fue "seria y extensa".
Pero Washington también advirtió a ambas partes contra todo acto "que pueda minar seriamente la confianza".
Haciéndose eco de esta postura, el gobierno de Brasil saludó el reinicio de negociaciones de paz, y pidió a ambas partes "que se comprometan de forma constructiva con las negociaciones, absteniéndose de cualquier medida que pueda minar la confianza mutua y perjudicar el desarrollo del proceso de paz".
Las negociaciones arrancan en un clima de escepticismo, por las divergencias fundamentales que persisten en torno a temas clave como el estatuto de Jerusalén, las fronteras del futuro Estado palestino, la colonización judía o el regreso de los refugiados palestinos.
Netanyahu por su lado afirmó que hay que pasar "lo antes posible" a unas negociaciones directas.
© ANP/AFP

















