Contactos inmediatos con los dirigentes europeos, cumbres, preparación del gobierno y de las legislativas, poco margen de maniobra dada la crisis: tras su elección a la presidencia de Francia el domingo, François Hollande no tendrá estado de gracia.
Elegido el domingo con 51,62% de los votos frente al presidente conservador Nicolas Sarkozy (48,38%), según los resultados definitivos anunciados el lunes por el ministerio del Interior, Hollande había previsto esa realidad.
"El tiempo me estará contado", "no tengo plazo de gracia, es decir que todas las decisiones que tome tendrán que ser justas y coherentes", dijo en vísperas de la elección.
El lunes, fue uno de sus allegados, el diputado socialista Michel Sapin, quien estimó que Hollande "no tendrá estado de gracia" a raíz de la situación "difícil desde el punto de vista económico".
Hollande, que asumirá la presidencia el 15 de mayo, emprenderá rápidamente contactos con los mandatarios europeos para promover su propuesta de modificar el tratado fiscal europeo a fin de agregarle un capítulo de apoyo al crecimiento.
"Hoy hay que trabajar, aunque no ha habido transmisión del poder", declaró el lunes el propio Hollande al llegar a su cuartel general de campaña en París.
"Dije que estaba preparado. Ahora debo estarlo completamente", agregó antes de iniciar una reunión con sus principales consejeros.
"Constitución de un equipo", "preparación de viajes internacionales": "es una semana sumamente cargada", indicó su director de campaña, Pierre Moscovici.
"Europa nos mira. En el momento en que el resultado fue proclamado, estoy seguro de que en no pocos países europeos se sintió un alivio, una esperanza, la idea de que por fin la austeridad no puede ser una fatalidad", declaró Hollande el domingo en Tulle (centro) tras ser elegido.
Poco después, ante decenas de miles de franceses que celebraron su triunfo en la histórica plaza de la Bastilla de París, insistió sobre la dimensión europea de su proyecto.
"En todas las capitales, más allá de los jefes de gobierno y de los jefes de Estado, hay pueblos que gracias a nosotros esperan, que nos miran y quieren terminar con la austeridad", dijo.
No obstante, dada la crisis que sigue afectando a Europa, su margen de maniobra será estrecho cuando tenga que conciliar sus promesas sociales, que implican nuevos gastos, y su compromiso de sanear las finanzas francesas con el objetivo de llegar al equilibrio presupuestario en 2017.
En su equipo, se desea la aplicación a nivel europeo "muy rápidamente" de "herramientas de estímulo del crecimiento mediante las inversiones y el empleo" para alcanzar los objetivos presupuestarios.
"Si éstos no fueran alcanzados, no sería solamente aquí y sería entonces un problema europeo y no francés", argumentan los socialistas.
Hollande indicó que su primera visita al extranjero será a Alemania para reunirse con la canciller Angela Merkel. Ésta lo llamó el domingo para felicitarlo e invitarlo a Berlín. Como ella, los otros dirigentes conservadores europeos, que habían evitado empero reunirse con él durante la campaña, lo llamaron para felicitarlo.
También el presidente estadounidense lo invitó, al llamar para felicitarlo, a mantener una reunión bilateral antes del G8 previsto el 18 y 19 de Mayo en Estados Unidos.
El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Guido Westerwelle, indicó en domingo que Alemania trabajará con Hollande "sobre un pacto de crecimiento". Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, felicitó "calurosamente" a Hollande y recordó en un comunicado que comparte con él la convicción de que hace falta invertir en el crecimiento.
El presidente del gobierno español, el conservador Mariano Rajoy, declaró el lunes que mantendrá en el día una conversación con Hollande. "Mi obligación es entenderme con él e intentar hacer cosas conjuntamente en beneficio de España, de Francia y de Europa", afirmó.
François Hollande tiene que abocarse inmediatamente también a la formación de su nuevo gobiero, empezando por el nombramiento del primer ministro, y a preparar las próximas legislativas de junio, que muchos abordan como una "tercera vuelta".
En su discurso en la Bastilla, Hollande llamó a los franceses a darle "una mayoría" en esos comicios, previstos el 10 y el 17 de junio, en las que se renovará la cámara baja del Parlamento, actualmente dominada por el partido de Sarkozy.
Sus allegados reiteraron el lunes ese llamado a "confirmar y ampliar" la victoria de la presidencial, en tanto la derecha entra ya en campaña advirtiendo que si los socialistas ganan también las legislativas habrá en Francia una excesiva concentración de poder.
© ANP/AFP














