Miembros de varios grupos gitanos bloquearon una importante autopista cercana a Burdeos, en el suroeste de Francia, después de que cientos de ellos fuesen expulsados de un campamento ilegal.
El gobierno del presidente Nicolas Sarkozy ha tomado en las últimas semanas medidas enérgicas para desmantelar los campamentos ilegales de gitanos y expulsar a aquellos de nacionalidad rumana o búlgara, lo que le ha valido críticas de organizaciones de derechos humanos y miembros de la sociedad civil.
La medida forma parte de una vuelta de tuerca de la política de seguridad del gobierno de Sarkozy, que incluye controvertidos proyectos como el de despojar de la nacionalidad francesa a personas naturalizadas que hayan atentado contra la vida de un policía.
Unas 400.000 personas, francesas en un 95%, forman parte de la comunidad gitana en Francia. El resto está formado por gitanos de origen rumano, búlgaro y balcánico, cuyo número está en constante aumento, según el gobierno, que hace hincapié en que por no pertenecer al espacio Schengen, estarían en Francia en situación irregular.
© ANP/AFP


















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