El primer ministro francés, François Fillon, y la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, relanzaron este jueves en Brasilia la asociación estratégica entre ambos países, inaugurada en 2008, y debatieron la crisis europea, con un mensaje de compromiso de Francia con el crecimiento europeo y la disposición de Brasil de aumentar sus aportes en el FMI.
Tras reunirse con Rousseff en Brasilia, Fillon afirmó haber traído a Brasil un mensaje de "confianza" sobre Europa y "la determinación total de Francia" de relanzar el crecimiento.
"Creo que la señora Rousseff ha entendido que sean cuales sean las dificultades que enfrentemos, no transigiremos jamás sobre la cuestión de la moneda europea, que para nosotros es el símbolo" de la construcción de Europa, dijo Fillon en una breve declaración ante la prensa.
Horas antes en la sede de la poderosa federación de Industrias de Sao Paulo, la capital económica de Brasil, Fillon había asegurado: "nunca dejaremos que se deshaga la Unión Europea ni el euro".
Rousseff reafirmó al jefe del gobierno francés "la disposición del gobierno brasileño de realizar si necesario nuevos aportes de recursos al Fondo Monetario" Internacional (FMI), aunque condicionada a una reforma del ente que aumente la cuota de participación de Brasil y otros países emergentes.
Brasil ha declinado poner directamente recursos en Europa, pero apuesta por viabilizar una eventual ayuda a través de un aumento de aportes al FMI.
Fillon afirmó que su viaje a Brasil se destinó a "reafirmar nuestra total determinación en continuar" la asociación estratégica entre ambos países, establecida en 2008 por los presidentes Nicolas Sarkozy y Luiz Inacio Lula da Silva.
"Coincidimos en que el área de defensa es uno de los pilares de nuestra asociación estratégica", dijo la presidenta de Brasil, país que en los pasados años hizo millonarias compras militares a Francia que incluyen helicópteros y sumbarinos que serán fabricados en el país.
Uno de los grandes temas sobre la mesa para Francia es la multimillonaria licitación abierta en Brasil para la compra de 36 cazas supersónicos, en la que los Rafale de la francesa Dassault son finalistas con el F/A-18 Super Hornet de la estadounidense Boeing y el Gripen NG de la sueca Saab.
Pero Brasil postergó la decisión debido a los recortes presupuestarios.
La compra de los aviones "será resuelta en el momento debido", dijo el asesor internacional de la Presidencia brasileña, Marco Aurelio Garcia, el miércoles a corresponsales. La prioridad para Brasil es que la compra permita transferencia de tecnología, para crear una industria de defensa sudamericana.
"Queremos construir una verdadera industria nacional de defensa y las asociaciones con Francia deben inserirse en este objetivo", dijo la presidenta.
Francia es, además, uno de los grandes participantes del programa de becas en el exterior recién lanzado en Brasil: serán 10.000 los brasileños que irán a hacer cursos de posgraduación al país europeo.
Fillon, que viaja con tres ministros -Eric Besson (Industria), David Douillet (Deportes) y Henri de Raincourt (Cooperación)- y una delegación de casi 30 empresarios, inició su visita en Sao Paulo, la capital económica e industrial de Brasil, donde advirtió que "la crisis no terminó, es probable que aún tengamos que enfrentar sacudidas".
Después de Brasilia, el jefe del gobierno francés se dirigirá a Rio de Janeiro. Francia está interesada en el desarrollo de infraestructuras vinculadas a la organización de la Copa del Mundo de Fútbol de 2014, y los Juegos Olímpicos en esa ciudad turística.
© ANP/AFP

















