El gobierno francés envió por avión el jueves a cerca de 300 gitanos hacia Rumania, con la voluntad de "acelerar" esas expulsiones, pese a la presencia de dos ministros rumanos en París y de las críticas que esa política provoca en Francia y en el resto del mundo.
Después de dos series de vuelos la semana pasada, dos aviones "especialmente fletados" que transportaban 284 gitanos oriundos de Rumania o de Bulgaria aterrizaron en la tarde en el aeropuerto de Bucarest.
"La policía dijo que podíamos escoger: o bien partíamos de buena gana ahora, o seríamos expulsados a la fuerza más tarde", declaró un hombre de unos 20 años de edad.
"Entonces decidimos partir", con una ayuda al retorno de 300 euros por adulto (385 dólares) y de 100 euros (172 dólares) por cada niño.
El ministro de Inmigración, Eric Besson, anunció "una aceleración de las expulsiones de ciudadanos búlgaros y rumanos", sin decir explícitamente que se trata de gitanos originarios de esos dos países miembros de la Unión Europea.
Hacia el mediodía, un avión de la compañía rumana Blue Air partió del aeropuerto de Lyon-Saint Exupéry (centro-este) para Bucarest, comprobó una periodista de la AFP.
Poco después, en las afueras de París, otro vuelo de la aerolínea Blue Air con destino a Bucarest partió con el resto de expulsados a bordo.
Cargados de maletas y sacos de tela, los gitanos expulsados desde el aeropuerto parisino Roissy-Charles de Gaulle no hicieron ninguna declaración.
Con los vuelos de este jueves, habrán regresado en lo que va de año a sus países de origen 8.313 gitanos rumanos y búlgaros, según el ministro.
Besson calificó la mayoría de estas repatriaciones de "regresos voluntarios".
Besson divulgó las cifras durante la visita a París de dos ministros rumanos, y después de que la Comisión Europea expresó tener "cierta inquietud" en cuanto a la política francesa hacia los gitanos.
Tras las primeras conversaciones entre esos responsables, ambos países destacaron "la voluntad de los gobiernos rumano y francés de gestionar mejor los flujos migratorios bilaterales, y apoyar el refuerzo de políticas de integración de poblaciones desfavorecidas".
Uno de los dos responsables rumanos, Valentin Mocanu, secretario de Estado encargado de la Integración de los gitanos, advirtió de los riesgos de que se derive hacia el racismo y la xenofobia.
"Mucha gente en Rumania está preocupada de que se pueda creer en la posibilidad de resolver el problema con acciones susceptibles de degenerar en racismo y xenofobia", declaró el responsable ante la prensa.
Junto con su colega Dan Valentin Fatuloiu, secretario de Estado de Orden y Seguridad Pública, Mocanu fue recibido el miércoles por el ministro del Interior francés, Brice Hortefeux, Besson y el secretario francés de Asuntos Europeos, Pierre Lellouche.
Este último indicó que los responsables de los dos países acudirán juntos a la Comisión Europea de Bruselas tras una reunión en Bucarest, prevista entre ministros franceses y rumanos el 9 y 10 de septiembre.
Por otro lado, 75 gitanos fueron evacuados este jueves al amanecer de un terreno que ocupaban ilegalmente en Villeneuve-d'Ascq (norte). De ellos, 29 adultos fueron detenidos, indicó la prefectura local.
En las últimas semanas, Francia fue criticada por la ONU, la Comisión Europea, el Consejo de Europa y el Vaticano por sus medidas contra los gitanos.
Este jueves, Amnistía Internacional denunció "la estigmatización" de toda una comunidad y una relación peligrosa establecida por el gobierno francés entre extranjeros y criminalidad.
© ANP/AFP


















Mientras no logren que hacer con lo + autoctono que tieneN LAS EuropaS. Los Gitanos, estan raspaos en eso que tan alegremente llaman CIVILIZACION ,....