El candidato socialista a la presidencia francesa, François Hollande, es novicio en materia de diplomacia pero cuenta afirmar sus diferencias respecto a la política del presidente Nicolas Sarkozy, como ya hizo firmemente acerca de Afganistán y del último tratado europeo.
Pero esas posiciones lo han situado en una trayectoria de incierto desemboque a raíz de las eventuales consecuencias sobre las relaciones de Francia con sus aliados.
Si es elegido, sus primeros viajes al extranjero permitirán señalar esas diferencias confirmando al mismo tiempo la permanencia de las alianzas, con Alemania primeramente y luego con los aliados occidentales. François Hollande anunció que, de ser elegido, su primera visita presidencial será a Alemania, probablemente el 19 de mayo. Se trasladará después a Chicago (EEUU) para participar en un G8 y en una cumbre de la OTAN (20-21 de mayo).
En Berlín, desea convencer a la canciller Angela Merkel de que se renegocie el tratado europeo sobre la disciplina presupuestaria, para incluir en el mismo medidas que favorezcan el crecimiento y el empleo. Esta propuesta de renegociación es poco apreciada por Alemania.
En Chicago, expondrá su promesa de retirar de Afganistán las tropas de combate francesas, insertadas en un dispositivo multinacional, antes de finales de este año, cuando el actual jefe de Estado prevé ese retirada un año más tarde.
"Para François Hollande, la relación franco-alemana es prioritaria, esencial y decisiva. Es por ello que su primer viaje será para reunirse con Angela Merkel en Berlín y abordar con ella la reorientación de la construcción europea", declaró a la AFP Pierre Moscovici, director de campaña del candidato socialista. "Pero hay que anudar también relaciones fuertes con los otros asociados", dijo, acotando, por ejemplo, que "es posible mantener relaciones de confianza con Italia en una Europa que no esté reducida a la alianza de los conservadores".
François Hollande viajó ya a Alemania para asistir a un congreso del Partido Socialdemócrata. De aquí a la elección presidencial, dio cuenta de su disponibilidad, "sin ser solicitante", para reunirse con la canciller alemana, según sus colaboradores. Ella no ha respondido hasta ahora y además manifestó resueltamente su apoyo a la candidatura de Sarkozy.
Sobre temas diplomáticos, además de tres intervenciones previstas en Francia en marzo, el candidato ha previsto "pocos viajes", considerando que la campaña se realiza esencialmente dentro del país. "Viajará no obstante a Dinamarca (presidente en ejercicio de la UE), a Gran Bretaña, a Polonia y a Marruecos, tras haber estado ya en Bruselas, en Alemania, en Italia y en España", añadió Pierre Moscovici.
La visita a Londres está programada a finales de febrero e incluye una reunión con el primer ministro David Cameron. El viaje a Copenhague está previsto a principios de marzo. Seguirán Varsovia y Rabat a finales de marzo y principios de abril.
Dentro de la Unión Europea, Hollande desea reactivar la política de defensa y romper con la política del "chivo expiatorio" aplicada por Nicolas Sarkozy respecto a Turquía, cuyo "rol es estratégico" y cuya candidatura de adhesión a la UE "debe ser tratada con equidad, sin ignorar empero que se trata de una cuestión de 10 años, sensible para la opinión pública", precisó Moscovici.
Respecto a Irán, un tema "complejo", hay que "tratar de avanzar cuanto sea posible con el cóctel sanciones-diálogo para hacer que las cosas cambien", agregó.
Pocas diferencias distinguirán a François Hollande de Nicolas Sarkozy en las relaciones con Estados Unidos, Oriente Medio y los regímenes surgidos de la 'Primavera árabe', pero el candidato socialista cuenta marcar su diferencia en lo que respecta a los países africanos y los países emergentes, con los cuales "hay bases que reconstruir".
© ANP/AFP


















