El gobierno de El Salvador se apresta a iniciar el martes el "doloroso" proceso de repatriación de los cadáveres de 13 salvadoreños que han sido identificados entre 72 emigrantes asesinados en Tamaulipas, México, la semana anterior.
La repatriación "tardará lo que demore trasladar por aire los restos, que es lo que nosotros estamos pensando y estamos organizando con el gobierno mexicano", aseguró en rueda de prensa el canciller salvadoreño Hugo Martínez, quien calificó el proceso de "difícil y doloroso".
De momento, el gobierno salvadoreño está a la espera de que las autoridades mexicanas trasladen este lunes las fichas forenses a la capital mexicana, para que sus representantes diplomáticos procedan a recopilar datos.
De acuerdo con la cancillería salvadoreña, las autoridades mexicanas han logrado identificar a 40 de las 72 víctimas de la masacre cometida por presuntos miembros del cártel de narcotráfico "Los Zetas".
El vicecanciller para los Salvadoreños en el Exterior, Juan José García, explicó que luego de que las autoridades mexicanas den a conocer las fichas forenses se comenzará, posiblemente a partir del martes, la repatriación de los cuerpos.
La cancillería sólo ha notificado a los familiares de tres de las víctimas, con base en los nombres proporcionados por las autoridades mexicanas, agregó el funcionario.
Sin embargo se prevé que la identificación del total de masacrados en Tamaulipas será complicada debido a que los forenses mexicanos encontraron los cuerpos "en avanzado estado de descomposición", explicó García.
El cuerpo de una de las 13 víctimas salvadoreñas que hasta el momento han sido identificadas es, presumiblemente, el de Yeimi Victoria Castro, de 15 años, quien residía en el poblado de Pasaquina, en el oriental departamento de La Unión.
La abuela de Yeimi, Victoria de Molina, aseguró al periódico La Prensa Gráfica que desde que se dió a conocer la noticia de la masacre en Tamaulipas, a mediados de la semana anterior, tenía "el mal presentimiento" de que su nieta podría estar entre los fallecidos.
Su temor se acentuó el domingo, cuando personal de la Cancillería le notificó que se tiene "fuertes sospechas" de que su nieta es una de las víctimas, a juzgar por la descripción que la misma familia dio de las características físicas y la vestimenta que llevaba la joven, quien anhelaba reencontrarse con su madre en Estados Unidos.
La madre de Yeimi, residente en Nueva York, había pagado 7.000 dólares para que un "coyote" o traficante de migrantes indocumentados le llevara a su hija hasta Estados Unidos, según narró la abuela de la menor.
La mujer agregó que la muchacha había salido del país el pasado 10 de agosto junto a otro grupo de emigrantes salvadoreños que sin documentos buscaban llegar a Estados Unidos.
© ANP/AFP























