El balance del fuerte seísmo que azotó el lunes a la región central de Filipinas fue revisado a la baja este miércoles, quedando establecido en 26 muertos y 71 desaparecidos.
La mayoría de los desaparecidos quedaron sepultados bajo toneladas de tierra y barro. El terremoto, de 6,7 grados de magnitud, destruyó decenas de casas, puentes y carreteras. También provocó deslizamientos de terreno en la isla de Negros, en el centro del gran archipiélago filipino.
Un balance anterior daba cuenta de 48 muertos y 92 desaparecidos. La diferencia se explica por "la confusión" que reinaba después del terremoto, destacó el Ejército, cuyo nuevo balance coincide con el de la agencia gubernamental encargada de las catástrofes naturales.
© ANP/AFP


















