Los países occidentales se disponen a aprobar nuevas sanciones contra el régimen iraní y su polémico programa nuclear que podrían incluir al petróleo, pero cuya eficacia para doblegar a Irán no convence a algunos expertos.
No se filtró ninguna información de Estados Unidos, Gran Bretaña ni Francia sobre las sanciones adicionales que podrían ser adoptadas después de la publicación de un nuevo informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) sobre una posible dimensión militar del programa iraní.
Irán siempre desmintió las acusaciones de querer dotarse del arma atómica.
Este jueves, el guía supremo iraní, el ayatola Ali Jamenei, en un discurso pronunciado ante oficiales del ejército, afirmó que Irán responderá "con toda su fuerza" a cualquier agresión militar por parte de Estados Unidos o Israel.
Por su parte, China manifestó su escepticismo respecto a la eficacia de nuevas sanciones.
"Las sanciones no pueden resolver fundamentalmente la cuestión iraní", dijo un portavoz de la cancillería china.
Según un responsable francés que pidió el anonimato, las nuevas sanciones podrían incluir "al petróleo" y limitar aún más el flujo financiero iraní. Dicha fuente espera que esta nueva limitación obligará por fin al régimen iraní a sentarse a la mesa de negociaciones.
Aunque Irán es un importante productor de petróleo, tiene escasas capacidades de refinamiento. Un embargo petrolero lo privaría de la mayoría de sus ingresos presupuestarios, pero otra de las consecuencias sería que el precio del barril aumentaría, en momentos en que Occidente enfrenta una grave crisis económica.
"Todavía no hemos llegado a esa etapa", indicó otro responsable, precisando que existe "todo un catálogo" de medidas que "pueden hacer daño al régimen iraní".
Otra fuente se refirió a la posibilidad de "atacar al Banco Central iraní", lo que "complicaría todo intercambio financiero con Irán". Por ahora, las sanciones sólo toman como blanco a los establecimientos bancarios vinculados al desarrollo del programa nuclear iraní.
Al igual que otros investigadores, Thierry Coville, profesor de la escuela Novancia y colaborador del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas, reconoce que "afectar a las exportaciones de petróleo significa afectar directamente a la creación de riqueza de Irán".
Pero si bien las medidas vigentes "tienen efecto" sobre los flujos financieros entre Irán y el resto del mundo, "no hacen más que radicalizar la posición del gobierno iraní", destacó.
Desde 2007, Irán está sometido a cuatro series de sanciones económicas y financieras, sin hablar de los ataques atribuidos a los servicios secretos occidentales o israelíes (asesinatos de científicos y virus informáticos destinados a enlentecer la actividad de sus centrifugadoras).
Debido a dichos ataques, sus ambiciones nucleares fueron aplazadas, pero no abandonadas.
El camino hacia nuevas sanciones pasa en primer lugar por una resolución del Consejo de Gobernadores de la AIEA. Los occidentales piensan que tienen allí una mayoría favorable. La etapa siguiente sería el Consejo de Seguridad de la ONU, donde Rusia y China se podrían enfrentar a Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña.
"Una nueva resolución del Consejo de Seguridad no es indispensable para nuevas sanciones", subrayaron sin embargo diplomáticos occidentales, según los cuales los anteriores textos de la ONU permiten a Estados Unidos o a la Unión Europea ir más lejos individualmente en materia de sanciones.
Al mismo tiempo, esos países podrían tratar de convencer a varias potencias emergentes --sobre todo a India y Turquía-- de limitar al máximo sus relaciones comerciales con Irán.
"Las sanciones que le hacen más daño a Teherán no son las decididas por la ONU, sino las adoptadas por Estados Unidos y la Unión Europea", asegura un responsable francés.
"Las sanciones de la ONU son bastante suaves e ineficaces", confirmó Denis Bauchard, del Instituto Francés de Relaciones Internacionales.
© ANP/AFP














