Los crímenes del 'yidahista' francés Mohamed Merah en la región de Toulouse hicieron que la seguridad se convirtiera en eje de la campaña electoral por la presidencia en Francia, cuando faltan cuatro semanas para la primera vuelta.
Una semana después de los asesinatos de tres militares y cuatro judíos, entre ellos tres niños, en la región de Toulouse (sur de Francia), las cuestiones económicas y sociales, que figuraban en primer lugar de las preocupaciones de los franceses, fueron relegadas a un segundo plano por la emoción suscitada por esas matanzas.
El presidente francés y candidato a su reelección, Nicolas Sarkozy, quiso ilustrar su determinación anunciando este lunes que Francia no desea la estancia en su territorio del predicador musulmán Yusef Al Qaradaui, conocido por sus intervenciones en el canal Al Jazira, titular de un pasaporte diplomático catarí, que debía participar en abril en el congreso anual de la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia.
Sarkozy indicó por otro lado a la emisora France Info que las medidas antiterroristas que anunció el miércoles serán adoptadas "en el próximo consejo de ministros o en el siguiente".
Esas medidas apuntan a reprimir la consulta "de manera habitual de páginas internet que hagan la apología del terrorismo" y los viajes al extranjero para seguir cursos de "adoctrinamiento".
Mohamed Merah, que estuvo en Afganistán y en Pakistán, afirmó antes de morir que había sido formado allí para la 'yihad' (guerra santa).
Sarkozy convirtió esas medidas en un argumento de campaña, prometiendo hacerlas adoptar después de su elección. Y acusó al Partido Socialista de oponerse a una sesión extraordinaria del Parlamento (en receso hasta las elecciones) que permita adoptarlas inmediatamente.
Los socialistas "se negaron siempre a votar mis textos" sobre la seguridad, afirmó.
Sarkozy, que fue ministro del Interior antes de ser presidente, presentó siempre la lucha contra la inseguridad como una prioridad. Durante su mandato reorganizó los servicios de contraespionaje e hizo adoptar una serie de leyes en ese campo.
Pero al mismo tiempo redujo los efectivos de la policía suprimiendo 11.000 puestos en cinco años. La izquierda le reprocha haber suprimido la "policía de proximidad" instaurada por el gobierno socialista de Lionel Jospin en 1998 y destinada a reforzar la prevención de la delincuencia.
"En ese terreno, como en los otros, el fracaso de Nicolas Sarkozy es flagrante", afirmó este lunes en las páginas del diario Libération el director de comunicación de la campaña de François Hollande, Manuel Valls, que denunció "un verdadero asalto ideológico" de la derecha en el tema de la seguridad.
Las críticas de la oposición conciernen asimismo eventuales fallas de los servicios de inteligencia, que no percibieron la peligrosidad de Mohamed Merah, pese a que estaba bajo vigilancia.
El candidato centrista, François Bayrou, afirmó el domingo que es sorprendente que Merah, fichado "por todos los servicios, identificado y en la lista negra de los servicios de inteligencia norteamericanos, haya podido hacerse con un arsenal de guerra, entrenarse, cometer asesinatos".
En la extrema derecha, la candidata Marine Le Pen evocó el domingo las matanzas para hacer un ataque virulento en el que se mezcló dos de los temas de predilección de su partido, el Frente Nacional: la inmigración y el islam.
"¿Cuántos Mohamed Merah en los barcos, en los aviones que cada día llegan a Francia llenos de inmigrantes?, declaró, evocando el avance del "fascismo verde".
Sarkozy, que los sondeos colocan prácticamente al mismo nivel que Hollande en las intenciones de voto para la primera vuelta (aproximadamente 28%) y cuya progresión parece realizarse en detrimento de Marine Le Pen, denunció "la amalgama" hecha por ésta entre Merah y los musulmanes.
Pero anunció al mismo tiempo que Francia no desea la estadía en su territorio de Al Qaradaui.
"He indicado al propio emir de Catar que ese señor no es bienvenido en el territorio de la República Francesa", declaró.
© ANP/AFP














