EL CAIRO (REUTERS-RNW) - Egipto ha comenzado hoy la campaña electoral para las elecciones parlamentarias, a finales de este mes. Tras ocho meses de un cauteloso estado militar, el ganador formará el primer mandato democrático de Egipto desde 1952.
Los canditados democráticos temen la fragilidad del nuevo parlamento si el ejército no es capaz de someterse a un estado civil. También temen que el presidente electo pueda convertirse en un sustituto e incluso una marioneta del anterior dirigente y represor, Hosni Mubarak.
Diversos candidatos a la presidencia han exigido hoy que los generales del ejército declaren su intención sincera de traspasar el poder al pueblo y fijen una fecha para ello.
Las opiniones están divididas en Egipto: mientras unos creen que de esta manera se evitaría un posible golpe de estado islamista, otros opinan que el ejército despierta justamente el miedo a un levantamiento militar para preservar sus privilegios.
Varios partidos seculares han dejado a un lado sus diferencias políticas para unir sus fuerzas contra los islamistas. Su lema: "Juntos conservaremos nuestros derechos".
Otros partidos islamistas se centran en la moral como respuesta a los problemas socioeconómicos de Egipto.
La campaña parece haberse convertido ya en una batalla ideológica, antes que política. Algunas voces consideran estas elecciones no solo como una lucha política sino como una decisión de vida o muerte en la historia de Egipto.

























