El presidente de Ecuador, Rafael Correa, reestructuró su gabinete el jueves y reiteró la promesa de radicalizar la "revolución ciudadana" en los meses que le quedan de gobierno, aunque analistas consideran que sólo efectuó un "reciclaje" de funcionarios.
Correa, que finalizará su mandato el 24 de mayo de 2013, cambió a los titulares de 11 carteras y cuatro entidades que dependen del Ejecutivo, incluido el Banco Central, cuyo nuevo presidente es Pedro Delgado.
Delgado lideró en el actual gobierno la recuperación de fondos de bancos que cayeron en quiebra a finales de los años 90.
Del total de funcionarios del nuevo gabinete, cinco debutan y los demás ya estaban o formaron parte del gobierno socialista. De hecho, cuatro mudaron de ministerio (Política, Política Económica, Desarrollo Social y Ciencia y Tecnología).
"Estos últimos meses de gobierno radicalizaremos la revolución ciudadana", dijo Correa en la toma de juramento. El gobernante ya hizo esta promesa en el pasado, admitiendo rezagos en temas como la política agraria.
Sostuvo que decidió reestructurar el equipo ministerial pese a ser "uno de los momentos de mayor apoyo popular para el gobierno". "No actuamos con base en encuestas, sino en función de las necesidades históricas del país. Por ello hoy se da una necesaria renovación en el gabinete", indicó.
El reajuste había sido anunciado el 25 de octubre, un año y medio antes de las próximas elecciones presidenciales, en las que Correa podría postularse nuevamente.
Para Vladimiro Alvarez, analista y ex ministro en el gobierno de Jamil Mahuad (1998-2000), estos cambios mantienen la línea del jefe de Estado de "reciclar permanentemente" a sus ministros.
"Esto demuestra que el presidente no tiene nuevas personas a las cuales acudir y que es quien impone la actitud del gobierno", señaló Alvarez a la AFP.
Es "más maquillaje", sostuvo a su vez el catedrático Francisco Rocha, y apuntó que la reestructuración ocurre en un ambiente de "modorra política" en el que Correa es la figura dominante.
Significa que "los cuadros que tiene (el mandatario) le resultan cómodos y así no necesita ampliarse a otros sectores que pueden llegar a contradecirlo", aseguró Rocha a la prensa.
El canciller Ricardo Patiño rechazó las opiniones de que el Ejecutivo solo hizo un "reciclaje" burocrático. "Es el reconocimiento al trabajo que se hace y también por la necesidad de cierto nivel de estabilidad", añadió.
Asimismo, señaló que "este recambio no es por el período electoral sino algo normal".
Una de las novedades en el cambio ministerial fue el ingreso de Mireya Cárdenas como secretaria de los Pueblos, a cargo de la relación con los indígenas, una parte de los cuales está en la oposición.
Cárdenas militó en la guerrilla izquierdista Alfaro Vive Carajo (ACV), que depuso las armas durante el gobierno de Rodrigo Borja (1988-1992).
También destaca el regreso de Fander Falconí, quien fue canciller hasta el 12 de enero de 2010, cuando renunció por discrepancias con Correa sobre el manejo de la iniciativa Yasuní-ITT contra el calentamiento global.
Falconí, a quien el gobernante considera uno de los "puntales" de su proyecto, es el nuevo secretario de Planificación y Desarrollo. Como canciller logró el restablecimiento de las relaciones entre Ecuador y Colombia tras 20 meses de ruptura.
Igualmente se formalizó el nombramiento de Santiago León como ministro de la Producción en reemplazo de Nathalie Cely, designada embajadora en Estados Unidos.
Otros cambios se produjeron en los ministerios de Desarrollo Urbano y en las secretarías -con rango ministerial- del Agua, Inteligencia, del Migrante, Banco de Desarrollo, Aduanas y la comisión presidencial de la Nueva Arquitectura Financiera Internacional.
© ANP/AFP


















