Hilversum (Agencias/RNW).- La nueva ley que entra hoy en vigor en las provincias del sur de Holanda y que prohíbe el acceso de ciudadanos no holandeses a los famosos coffee shops comienza a dar los primeros quebraderos de cabeza a las autoridades.
Algunos dueños de estos locales en la ciudad de Maastricht, cercana a la frontera con Alemania y Bélgica, han continuado vendiendo cannabis a los turistas. Otros coffee shops han cerrado sus puertas en señal de protesta contra la nueva ley, que obliga a los 670 establecimientos de este tipo repartidos por Holanda a convertirse en “clubes privados” con un máximo de 2.000 socios que deberán estar domiciliados en los Países Bajos.
La medida, que ha entrado hoy en vigor en las provincias de Zelanda, Bravante del Norte y Limburgo para hacerse efectiva en todo el país a partir de 2013, pretende luchar contra las molestias provocadas por la afluencia de millones de extranjeros que vienen a comprar cannabis a Holanda.
Según algunos propietarios, el llamado “carné cannabis” no solo no va a terminar con las molestias sino que ayudará a desarrollar la venta callejera ilegal destinada a los clientes extranjeros, algo con lo que los propios consumidores están de acuerdo.















