La Haya (ANP - RNW) - Una de las conclusiones a las que llegó la Oficina de Planificación Social y Cultural (SCP) de Holanda en su informe anual sobre integración ha sido que, en el caso de que los alóctonos ocupen el mismo cargo que los autóctonos, su desempeño es menor, en algunas ocasiones. El hecho de que a menudo los alóctonos sean blanco de sospecha de un delito o compitan peor en el mercado laboral, no se debe a un nivel educativo académico más bajo. Al parecer factores como discriminación aunque también el grado de control social dentro del propio grupo desempeñan un papel.
Algunos importantes resultados del informe ya salieron a la luz la pasada semana a través del Partido para la Libertad (PVV). Al respecto, en el documento consta que la tasa de criminalidad entre marroquíes y antillanos sigue siendo muy alta. El 65 por ciento de los hombres marroquíes y el 55 por ciento de los antillanos, con edades comprendidas entre los 12 y 23 años, ha estado alguna vez en contacto con la policía. Entre los autóctonos, es el 25 por ciento.
La tasa de desempleo entre los alóctonos no occidentales aumenta más rápido en los últimos años que entre otros grupos étnicos. En 2010, el 23 por ciento de los jóvenes nacidos en África, Asia o América latina era desempleado, y sólo un 10 por ciento de los autóctonos no tenía trabajo. Luego de años de descenso, ha vuelto a consignarse en los últimos tiempos un aumento del número de alóctonos no occidentales con un subsidio estatal. Un 12 por ciento tiene un subsidio básico, mientras que entre los alóctonos sólo el 2 por ciento recibe ese tipo de ayuda.
No obstante, la Oficina de Planificación Social y Cultural también constata avances positivos. Si bien los jóvenes alóctonos siguen teniendo un retraso escolar con respecto a los autóctonos, esa diferencia se va acortando. La afluencia de estudiantes marroquíes y turcos a la educación terciaria ha subido del 20 por ciento, registrado en 1995, al 40 por ciento en el 2010.
Además los holandeses de ascendencia turca o marroquí se casan menos a menudo con una pareja buscada en el país de sus ancestros. Si en el 2001, el 50 por ciento contraía matrimonio en esas condiciones, en el 2010 fue el 20 por ciento.
El pasado año el 11 por ciento de la población holandesa (1.900.0000 personas) era de origen no occidental, de los cuales el 60 por ciento era turco, marroquí, surinamés o antillano. Estas cuatro minorías étnicas se han incrementado en 250.000 personas desde el año 2000, debido fundamentalmente a los nacimientos. El saldo migratorio, es decir la inmigración menos la emigración, contabilizó apenas 20.000 personas en el 2010.

























