El jefe del Servicio de Inteligencia Exterior (SIE) rumano, Mihai Razvan Ungureanu, fue designado este lunes primer ministro tras la renuncia del gobierno de centroderecha de Emil Boc, que dimitió por el descontento social provocado por los ajustes que impulsó.
"La coalición en el poder acordó nombrar a Mihai Razvan Ungureanu como primer ministro", declaró el presidente rumano Traian Basescu en un discurso.
"La primera prioridad del gobierno será la de restablecer gradualmente el poder adquisitivo de los rumanos que pagaron la factura de las medidas de estabilización macroeconómica", indicó el presidente.
Historiador, Ungureanu, de 43 años, fue ministro de Relaciones Exteriores entre 2004 y 2007, antes de ser nombrado jefe del SIE. Dispondrá de diez días para formar un nuevo equipo de gobierno y lograr el aval del Parlamento.
La oposición social-liberal (USL), que reclama elecciones anticipadas pero no tiene la mayoría en el Parlamento, podría no participar en el voto, indicó su vicepresidente, Crin Antonescu.
Ungureanu deberá formar el gabinete sobre la base de la actual coalición de centroderecha en el poder, formada por el Partido Demócrata Liberal (PDL), el partido de la minoría húngara (UDMR) y el pequeño partido de Unión Nacional para el Progreso de Rumania (UNPR).
"Las reformas continuarán, el valor añadido que agrego es mi capacidad para administrar", aseguró este hombre que habla varias lenguas como el francés, inglés y alemán.
El martes por la mañana iniciará discusiones con los partidos de la coalición en el poder para formar rápidamente un gobierno.
El jefe del SIE dijo estar consciente del "contexto delicado" en el que asume la función de primer ministro, designado cuando la inestabilidad de la zona euro amenaza con tener consecuencias en la economía rumana, que apenas salió en 2011 de dos años de recesión.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea (UE), que aplaudieron el domingo los ajustes de Boc, revisaron a la baja el crecimiento para 2012 (a 1,5%-2%), debido a la incertidumbre en la zona euro, aunque aseguren que Rumania está "mejor preparada que otros países de la Unión para enfrentarse a la tormenta financiera".
Para obtener un préstamo de 20.000 millones de euros en 2009, en plena recesión, Boc había aplicado una cura de austeridad drástica recortando 25% los salarios del sector público, congelando las pensiones y suprimiendo decenas de miles de puestos de funcionarios, lo que provocó una caída drástica del nivel de vida.
El FMI y la UE sugieren actualmente medidas similares a Grecia para salvarla de la quiebra.
Rumania suscribió en marzo de 2011 un acuerdo de tipo preventivo, para lograr una línea de crédito de 5.000 millones de euros.
Boc se enfrentaba a una ola de protestas populares, con una serie de manifestaciones en todo el país hasta fines de enero, y prefirió dimitir para "distender la situación política y social del país".
© ANP/AFP


















