Con las campañas electorales a todo vapor, los 135 millones de electores brasileños se preparan a escoger en octubre al sucesor del presidente Luiz Inácio Lula da Silva con apenas una cosa en mente: votar por quien garantice mantener el buen momento económico.
El gigante latinoamericano atraviesa un momento de estabilidad y bonanza económica que comenzó en la gestión de Lula, quien el 1 de enero dejará el Palacio de Planalto, sede de gobierno, con 80% de aprobación tras cumplir dos mandatos presidenciales, lo máximo permitido por la Constitución.
Los electores brasileños desean que la estabilidad y el crecimiento económico se mantengan, y ello acabó transformándose en una enorme ventaja para la aspirante escogida personalmente por Lula, su ex jefa de gabinete Dilma Rousseff, de 62 años.
"Los electores no están necesariamente mirando a la personalidad de Dilma (Rousseff) o a sus características", dijo el analista de política y economía de la consultora Tendencias Bernardo Wjuniski a la AFP.
Los brasileños "ven en ella el éxito del actual gobierno. Ella fue parte de ese gobierno. Ella fue escogida por el presidente que trajo los actuales beneficios. Ella es vista como más de lo mismo", apuntó el analista.
La identificación entre la gestión económica de Lula y la candidatura de Rousseff le dio una enorme ventaja en los sondeos, de aproximadamente 20 puntos, sobre su más próximo adversario, José Serra, ex gobernador del estado de Sao Paulo.
Así, la mayoría de los electores la percibe como la mejor apuesta para mantener el momento económico que en los últimos cinco años ayudó a retirar a unos 30 millones de personas de la miseria hacia una clase media de rápida expansión.
Los números generales de la coyuntura económica no dejan dudas. El Producto Interno Bruto (PIB) crece actualmente casi tan rápidamente como en China, a 8,9%, según el FMI. De acuerdo con el Banco Central, las inversiones extranjeras directas llegaron en julio a 2.600 millones de dólares, el doble que en julio del año pasado.
"Todas las estadísticas muestran el crecimiento de la economía, y muchos coinciden en que en unos pocos años probablemente será la quinta mayor economía del mundo", dijo el presidente de la bolsa de Nueva York, Duncan Niederauer, en una reciente visita a Sao Paulo.
Para Niederauer, "no hay dudas de que las oportunidades se ampliarán al recibir la Copa del Mundo de 2014 y los Juegos Olímpicos (de Rio de Janeiro) en 2016, que darán a Brasil una tremenda oportunidad de hacer las inversiones que precisa hacer, en especial en infraestructura".
Rousseff, a quien los brasileños llaman simplemente Dilma, prometió mantener el legado de Lula, y trabajar por "la continuidad de este gobierno sin retrocesos".
© ANP/AFP

















