La Comisión de la Verdad que investigará los crímenes de la dictadura en Brasil (1964-85) no busca una "revancha" ni levantar la amnistía a los represores, aseguraron el sábado sus miembros, que consideraron que "señalar a los responsables ya es castigo".
La presidenta Dilma Rousseff nombró esta semana a los siete integrantes de la comisión, que funcionará por dos años con la misión de sacar a la luz hechos como la desaparición forzada de personas y violaciones de derechos humanos entre 1946 y 1988, época que va más allá de la dictadura (1964-1985).
"Nuestro compromiso no es castigar, es descubrir la verdad. La ley es clara, nadie será castigado (judicialmente). Pero apuntar a los responsables ya será una forma de castigo. La información puede castigar", indicó uno de sus integrantes, el ex ministro de Justicia, José Carlos Dias.
"Esto no es un Fla-Flu (Flamenco-Fluminense, clásico del fútbol caricoa) para tener una revancha. Los que sufrieron, ya sufrieron intensamente y no les debe cercar el derecho de que sea develada la verdadera historia de lo que ocurrió en ese período en que el Estado perpetró violaciones a los derechos humanos", añadió el sociólogo Paulo Sergio Pinheiro, citado por la prensa local.
Los militares, que criticaron fuertemente la histórica iniciativa temerosos que fuera levantada la ley de aministía de 1979, aprobaron los nombres de la comisión, asegurando que se trata de personas "experimentadas y nada radicales", según publicó el diario Folha.
La integrante de la comisión Rosa María Cardoso da Cunha fue uno de los nombres que generó, precisó Folha, más ruido entre los militares. La abogada defendió a Rousseff cuando fue presa, enjuiciada y torturada dutante la dictadura.
"Tenemos que hacer un trabajo serio y comprometido, pero principalmente equilibrado, sin imprudencias", dijo no obstante la jurista.
El grupo se reune por primera el miércoles para diseñar un plan de trabajo.
La Comisión de la Verdad en Brasil es una medida histórica en este país que está a la zaga en comparación con todos los demás del Cono Sur, donde hubo o hay procesos y condenas contra represores.
© ANP/AFP













