Organizaciones civiles del departamento sureño de Tarija, principal reservorio gasífero de Bolivia, anunciaron una huelga civil desde el jueves, en rechazo a la posibilidad de compartir con una región vecina los dividendos económicos que genera un campo de gas, operado por Repsol-YPF.
Tarija rechaza compartir con el departamento de Chuquisaca los dividendos del campo de gas Margarita, que a partir de abril próximo triplicará su producción de 3 a 9 millones de metros cúbicos diarios de gas natural, para abastecer principalmente el mercado argentino.
Margarita, un megacampo de gas ubicado en el sureste de Bolivia, y es operado fundamentalmente por el consorcio español-argentino Repsol-YPF, con la participación de British Petroleum de Gran Bretaña. Según los líderes civiles, las ventas por gas subirán de 300 a 900 millones de dólares, que benefician en porcentajes de hasta 50% a la región donde se halla el campo de gas.
Entre tanto, la estatal petrolera YPFB anunció que adjudicará el viernes un estudio internacional para establecer cuál es la situación del megacampo. El ministro de Hidrocarburos, José Luis Gutiérrez, tachó este miércoles de política la huelga civil de Tarija, y aseguró que "este es un problema técnico y no político".
Tarija es un departamento en el que la derecha opositora ejerce una fuerte influencia, mientras que Chuquisaca está controlada por el gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS).

























