El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, estimó este domingo que la crisis entre Sudán y Sudán del Sur es una "amenaza" para la región y pidió a los dirigentes africanos, presentes en la cumbre de la Unión Africana, que respeten los derechos de los homosexuales.
En su discurso de apertura de la 18ª cumbre de la Unión Africana (UA), en la que fue elegido como nuevo líder del organismo el presidente de Benín, Thomas Boni Yayi, Ban advirtió que "la situación en Sudán y en Sudán del Sur ha alcanzado un punto crítico, convirtiéndose en una seria amenaza para la paz y la seguridad en la región".
La rivalidad entre Sudán y Sudán del Sur se ha incrementado, con acusaciones de ataques por ambos bandos, apenas seis meses después de que éste último país se volviera independiente del norte merced a un acuerdo de 2005 que puso fin a más de dos décadas de guerra civil.
No obstante, sigue habiendo cuestiones clave sin resolverse: no han acordado una frontera, el reparto de los ingresos petroleros, ni cómo dividir la deuda previa a la secesión.
"La comunidad internacional debe actuar y debe hacerlo ya", reclamó Ban. "Cuanto más se tarde en solucionar las cuestiones no resultas, más se incrementarán las tensiones", advirtió.
En otro momento de su discurso, el secretario general de Naciones Unidas sorprendió a los líderes africanos al pedirles que respeten los derechos de los homosexuales, que en muchos de los Estados africanos son tratados "como ciudadanos de segunda clase, incluso como criminales", se lamentó.
"El futuro de África depende también de la inversión en derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales", agregó.
La homosexualidad es ilegal en la casi totalidad de países africanos, con raras excepciones como Sudáfrica, y los actos de discriminación hacia este colectivo son habituales.
En 2012, año en el que se celebrarán elecciones en 25 de los 54 países del bloque africano, Ban exhortó a los dirigentes a escuchar más a sus pueblos y a sacar lecciones de las revoluciones árabes, en momentos en los que la validación de la candidatura del presidente senegalés, Abdoulaye Wade, ha provocado grandes críticas en su país.
Las revoluciones árabes fueron "a la vez una fuente de inspiración, pero también un recuerdo de que los dirigentes deben escuchar a sus pueblos", dijo Ban.
"El poder de la policía no puede hacer nada frente al poder del pueblo que reclama dignidad y justicia", explicó Ban, quien se dirigió particularmente a las autoridades egipcias para que "aseguren una transferencia rápida del poder al gobierno civil".
El presidente saliente de la UA y jefe del Estado ecuatoguineano, Teodoro Obiang, pareció hacer caso omiso al mensaje de Ban al considerar que "no podía haber democracia si los países no se benefician de una economía robusta".
© ANP/AFP


















