Bélgica estaba parcialmente paralizada este lunes por una huelga general decretada por los sindicatos para protestar contra las políticas de austeridad, el mismo día en que se realiza una cumbre de los dirigentes europeos sobre la situación económica en el continente.
Los ferroviarios iniciaron la huelga a partir del domingo por la noche. La circulación de trenes, incluyendo a los servicios internacionales de gran velocidad que unen Bruselas con París, Ámsterdam, Colonia o Londres, fue interrumpida.
En Bruselas, el servicios de autobuses y tranvías estaba totalmente paralizado. En otras ciudades, los servicios de transporte de pasajeros estaban muy perturbados.
Algunos vuelos fueron anulados en el aeropuerto de Bruselas y se habían registrado algunos atrasos, pero en general, el tráfico aéreo estaba casi normal.
Los empleados de correos también estaban en huelga, así como los trabajadores del puerto de Amberes, uno de los más importantes de Europa. Los huelguistas también organizaron el bloqueo de carreteras y autopistas en señal de protesta.
La última huelga general en Bélgica fue en 2005 y fue convocada por el único sindicato socialista FGTB. En el caso de la huelga del lunes, los tres principales sindicatos del reino hicieron un "frente común" al convocarla, algo que no se veía en el país desde 1993.
Los sindicatos belgas denuncian recortes prespuestarios de varios miles de millones de euros decididos por el gobierno del socialista Elio di Rupo, tendientes a reducir el déficit público y ajustarse a las normas europeas.
Una cumbre de dirigentes europeos comenzará este lunes por la tarde en la capital belga. Para recibir a los jefes de Estado y de gobierno de la UE, las autoridades belgas habilitaron el pequeño aeropuerto militar de Beauvechain, a unos 30 kilómetros al sur de la capital.
© ANP/AFP

















