Tres semanas después de iniciarse la fuga de petróleo en el Golfo de México, los ingenieros de la compañía británica BP seguían tratando de contener el vertido este jueves, mientras arrecian las críticas del Congreso estadounidense sobre la seguridad de la plataforma.
Los ejecutivos de BP enfrentan críticas crecientes del Congreso sobre fallas de seguridad en la plataforma Deepwater Horizon que explotó el 20 de abril, y se hundió el 22, cobrándose la vida de 11 trabajadores además de verter 800.000 litros de petróleo diarios al mar.
Según documentos difundidos por una comisión de investigación del Congreso el miércoles, ingenieros fallaron en el intento de activar un dispositivo de seguridad días después de iniciada la fuga porque los diagramas que BP recibió del propietario de la válvula no correspondían con su configuración.
El 22 de abril, al menos un test crucial de seguridad falló, dando a entender que gas altamente combustible se había introducido en el pozo, mostraron documentos de BP.
"Cuanto más aprendo sobre este incidente, más me preocupo", dijo el titular de la comisión de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes, el demócrata Henry Waxman, en referencia a la válvula de seguridad.
"Esta catástrofe parece haber sido causada por una calamitosa serie de fallos operacionales y de equipamiento", añadió.
Legisladores dijeron que el dispositivo presentaba una fuga en un sistema hidráulico importante y que los cambios hechos en la válvula impidieron a los ingenieros activar un "martillo" diseñado para cerrar los conductos del pozo.
El sistema se estropeó tras fallar un test de presión diseñado para identificar fugas de gas, dijo Waxman. Pero los abogados de BP mantienen que el dispositivo superó pruebas posteriores.
Al fallar el sellado de la fuente del pozo, una masiva cantidad de gas metano salió disparada del conducto, rodeó la plataforma, se inflamó y explotó en una inmensa bola de fuego.
Citando las explicaciones de dos contratistas, el Wall Street Journal informó que el "lodo" de perforación, o lubricante, fue retirado antes de la colocación de un cemento sobre el pozo que habría podido frenar el gas natural.
El último intento por taponar la fuga, producida a 80 kilómetros frente a las costas de Luisiana (sur), consiste en una cámara de contención que yace actualmente en el fondo del mar a unos 1.500 metros de profundidad.
Los funcionarios esperan que en esta estructura, equipada para la circulación de agua caliente y metanol, no se formen los mismos cristales de hielo que hicieron fracasar el intento de controlar la fuga el sábado mediante una cúpula mayor.
Frustrado por el fracaso de los esfuerzos para frenar el derrame, el presidente Barack Obama envió expertos para ayudar a la petrolera en su lucha contra el vertido, incluidos el secretario estadounidense de Energía, Steven Chu, ganador del Premio Nobel de Física, y el del Interior, Ken Salazar.
Las comunidades en la costa estadounidense del Golfo ya han visto afectados sus medios de vida por una prohibición de pesca. En un intento por limitar el impacto, funcionarios de Luisiana reabrieron una pequeña parte de las zonas de pesca que no están directamente amenazadas por la marea negra.
Cerca de 500.000 metros de barreras flotantes fueron colocados en aguas del Golfo de México para intentar contener el derrame, en medio de temores de que el pronóstico del tiempo cambie y favorezca el desplazamiento de la marea negra hacia la costa.
Pero muchas de las barreras resultaron inservibles al ser arrastradas hasta las playas.
Las barreras flotantes parecen desplegadas "sobre todo para montar un espectáculo", dijo a la AFP el capitán de un pesquero, Carey O'Neil.
"Sólo funcionan en condiciones ideales. Incluso si están ancladas correctamente, lo que no veo; sólo se necesitan unas pocas olas y son arrastradas a la orilla. Con algunas olas, el petróleo les pasa por encima", explicó.
© ANP/AFP

















