HILVERSUM (RNW). Varios alcaldes de Holanda mostraron su desacuerdo sobre la política de asilo del ministro de Inmigración, Gerd Leers. Los funcionarios se niegan a expulsar a solicitantes con asilo denegado si ello origina disturbios en sus municipios.
Es la segunda vez en poco tiempo que la severa política de asilo de Leers causa polémica. Todo comenzó cuando en el pequeño pueblo holandés de Giessenlanden, la alcaldesa de esa localidad, Els Boot prohibió a la policía local deportar al refugiado afgano, Rafiq Naibzay, de 45 años. El solicitante es sospechoso de delitos de lesa humanidad en Afganistán y por lo tanto no puede permanecer en Holanda. Sin embargo, según Boot, si Naibzay es expulsado las consecuencias pueden ser graves. Su esposa y sus cuatro hijos, dos de los cuales son menores de edad, tienen un permiso de residencia. Además, la mujer sufre graves problemas psíquicos que podrían llevarla al suicidio. Leers convocó a la alcaldesa para hablar del caso. Mientras tanto, unos cuarenta colegas mostraron su apoyo a Boot. En una carta dirigida al ministro explican que la alcaldesa no tiene competencias para obligar a la policía a deportar a personas. Leers, a su vez cuestiona ese argumento. Además, otros sostienen que no se ha probado que Naibzay, que vive en Holanda desde hace 14 años, sea culpable de violaciones de derechos humanos. Cabe recordar que el afgano trabajó en la década de los 90 en el servicio secreto del régimen comunista en Afganistán antes de que los talibanes tomaran el poder en 1996. El Gobierno holandés asume de forma automática que cualquier persona que fuera funcionario en el servicio de inteligencia afgano ha estado implicada en detenciones, interrogatorios, torturas e incluso ejecuciones de opositores al régimen.
Caso Mauro Manuel
Leers se encuentra bajo presión del partido anti-inmigración y anti-musulmán, PVV para que aplique estrictas normas de asilo. El gobierno de minoría formado por la coalición de los liberales del VVD y del partido cristianodemócrata de Leers, CDA, depende del apoyo del PVV del político populista, Geert Wilders. No es la primera vez que surge una controversia sobre las decisiones del ministro de Inmigración. En octubre de 2011 Leers decidió no otorgarle el permiso de asilo al angoleño de 18 años, Mauro Manuel, aún cuando era evidente que el joven había echado raíces en Holanda ya que residía en el país desde hace una década. El caso llamó la atención de la opinión pública y el Parlamento. Finalmente Leers llegó a un compromiso con Mauro y de momento el angoleño se puede quedar en Holanda con un visado para estudiar. El conflicto entre los alcaldes y el ministro se puede describir como curioso ya que años antes cuando Leers era alcalde de Maastricht abogó, en vano, contra la política gubernamental en temas como la tolerancia del cultivo de cannabis y una mayor flexibilización de las reglas para la venta de drogas blandas.





















