Las patronales agrarias de Argentina calificaron el martes como "contundente" la huelga que paralizó durante una semana el comercio de sus productos en rechazo a la política gubernamental en el sector del agronegocio y a las restricciones cambiarias vigentes en el país.
"Ha sido una respuesta contundente", dijo el martes en rueda de prensa Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), una de las cuatro entidades agrarias que convocaron al paro y que en conjunto nuclean a unos 85.000 productores.
Durante la huelga, los agricultores no comercializaron productos no perecederos y realizaron marchas a la vera de las rutas y movilizaciones en distintas ciudades de las provincias agrícola-ganaderas.
Los productores se habían enfrentado al gobierno de la presidente Cristina Kirchner en 2008 en un conflicto de casi cuatro meses contra un proyecto de ley que aumentaba los impuestos a las exportaciones de granos, movimiento que hizo fracasar la iniciativa del Ejecutivo en el Congreso.
El cultivo líder del país, la soja, paga actualmente derechos de exportación del 35% y las patronales reclaman una fuerte rebaja.
"Terminamos una protesta, pero no la lucha. Nosotros mantenemos el estado de alerta, de movilización y con convocatorias a asambleas", advirtió Buzzi.
El nuevo 'lock out' empresarial no llegó a afectar las exportaciones alimentaria. Argentina es el segundo vendedor mundial de maíz y el primero en aceite y harina de soja, en tanto que es el tercer proveedor del grano de la leguminosa y el cuarto de trigo.
Buzzi reclamó al ministro de Agricultura, Norberto Yauhar, "abrir una mesa de diálogo para encontrar soluciones" a los problemas que atraviesa el sector, como la falta de competitividad y la presión tributaria, según precisó.
Los productores afirmaron que esperarán una respuesta del gobierno en los próximos diez días y, en caso de no recibirla, anticiparon que podrían adoptar nuevas medidas de fuerza.
© ANP/AFP













