La zona indonesia de Java Oriental que fue sepultada por un alud de barro caliente podría transformarse en una atracción turística para interesados en geología. Así lo declaró el Presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono, durante una visita a la región donde desde el 2006 un volcán amenaza la existencia de unas cien mil personas.
La erupción, que obligó a evacuar a unos 40 mil habitantes, también sepultó doce aldeas y trece personas resultaron muertas. Oficialmente la erupción de lodo de gran temperatura se debió a un pequeño terremoto, pero los habitantes y expertos en la materia sostienen que fue producto de la extracción de gas natural. La compañía explotadora, Lapindo Brantas, ha rechazado las acusaciones, aunque prometió una indemnización de 300 millones de euros a unas diez mil familias. Los habitantes de la región dijeron que aún no han recibido el dinero prometido de la empresa que tiene estrechos vínculos que con la coalición gubernamental de Indonesia.






























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