¿Podría Washington encausar a Wikileaks como una organización terrorista al haber puesto en peligro la seguridad de Estados Unidos? "No hay materia jurídica, ni siquiera en Estados Unidos", responde Ignacio Ramonet, experto en geopolítica y medios de comunicación.
El Presidente Barak Obama y la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, han insinuado que Assange no podrá salir airoso de estas revelaciones sin que él y otros responsables paguen las consecuencias.
Desde el pasado día 29 de noviembre, cinco periódicos de Estados Unidos y Europa, en comunión con Wikileaks, empezaron a revelar documentos secretos de tal magnitud que permiten componer una geografía precisa sobre la forma y el proceder de la diplomacia norteamericana, a partir de conflictos como el palestino-israelí, el programa nuclear iraní, la amenaza del arsenal nuclear de Paquistán, el avance de Hugo Chávez en América Latina, la figura de Evo Morales y Cristina Fernández de Kirchner, los difíciles equilibrios del presidente Lugo de Paraguay, el poderío chino en Asia, las presiones sobre la Audiencia Nacional de España, el golpe de estado en Honduras, y más.
La mayor fuga de información originada por Wikileaks ha sido capaz de tocar el corazón de Washington, siendo ahora la respuesta de los halcones y gavilanes del Congreso norteamericano desesperada para encausar a Assange bajo cargos de "conspiración contra Estados Unidos", al robar - y no revelar, dicen- " información secreta y confidencial”.
Nuevas leyes
Desde los atentados terroristas del 11-S, Estados Unidos ha creado un cuerpo de leyes que permitirían, eventualmente, tipificar la información que Wikileaks ha divulgado bajo el concepto de " terrorismo".
Eric Holder, fiscal general de Estados Unidos, ha abierto un expediente y una investigación criminal por la filtración masiva de los documentos del Departamento de Estado.
Por su parte, miembros de la Cámara de Representantes han exigido al fiscal general que se presenten cargos contra Julain Assange, bajo la Ley estadounidense de Espionaje, y han pedido a Hillary Clinton que incluya a Wikileaks a la lista de organizaciones terroristas extranjeras.
"Vidas en peligro"
Explica Hillary Clinton que "cualquiera que sean las razones para filtrar estos documentos, lo que está claro es que ponen en riesgo muchas vidas". Proceder a que Wikileaks termine en la lista de organizaciones terroristas de Estados Unidos es una posibilidad, pero sería un error mayúsculo de la Administración del presidente Barak Obama, porque daría origen a una discusión sin precedentes, en Estados Unidos y a nivel mundial, sobre los límites de la libertad de información y acceso a la misma.
"Me parece desproporcionado hablar de terrorismo a propósito de esta información. Si esto lo hubiese dicho Arabia Saudita o algún régimen autoritario lo hubiésemos podido considerar como típico de un régimen autoritario, pero no en boca de Estados Unidos, un país que ha hecho de la libertad de expresión y la circulación de los medios algo fundamental", explica Ignacio Ramonet, experto en geopolítica y medios de comunicación, autor además de títulos como Un mundo sin rumbo o La golosina visual.
Pablo Gámez: ¿Hay forma alguna de sostener la tesis de Washington que la revelación de los documentos del Departamento de Estado constituyen un ataque a la comunidad internacional?
Ignacio Ramonet: No hay materia jurídica, ni siquiera en Estados Unidos. Primero porque la Constitución norteamericana tiene una enmienda fundamental que garantiza la libertad de expresión. Segundo, porque leyes recientes han protegido en particular al derecho a la información y el derecho a la protección de las fuentes. Es decir, bastaría con que Wikileaks se amparase en estos elementos, tanto constitucionales como legales existentes en Estados Unidos, para ver que está en pleno derecho de difundir esa información.
Habría que distinguir entre la o las personas que obtuvieron esa información, quizá de manera ilegal. Y es posible que esas personas hayan cometido un delito. Pero no ha sido Wikileaks, según las informaciones que disponemos, están en tantos sitios de difusión de información, quién las ha obtenido. Wikileaks las difunde después de haberlas verificado rigurosamente.
Podríamos añadir que hoy día varios países, sabiendo que las nuevas tecnologías están permitiendo el desarrollo y la difusión de mucha información, y que muchos estados están precisamente tratando de impedir el uso de las nuevas tecnologías para difundir información, varios países, repito, se han dotado de leyes que protegen las fuentes de información y el derecho de difundir esa información. Le puedo citar el caso de Bélgica, Finlandia, Suecia o Islandia, el país que se ha dotado con la ley más protectora de la difusión de la información a partir de las nuevas tecnologías. Por consiguiente, en la medida que Wikileaks pueda estar situada en unos de estos países, cae bajo la protección de estas leyes. Habría entonces una incapacidad legal por parte de Estados Unidos para perseguir a Wikileaks.
Es normal que las autoridades norteamericanas estén irritadas por las revelaciones sucesivas que ha permitido Wikileaks. Esta plataforma se ha creado para permitir la difusión de informaciones que el público tiene derecho a recibir, pero que las autoridades de muchos países impiden.
PG: Dicho lo cual, ¿estamos de acuerdo en que lo más importante es el valor informativo que estos documentos tienen?
IR: Obviamente. Por ejemplo, Wikileaks estaría cayendo en críticas serias si estuviese difundiendo falsedades o mentiras. Pero no es el caso. Wikileaks tiene como función la de difundir esta información, siempre y cuando la haya verificado antes. Pasan a veces meses antes que Wikileaks difunda una información que ya ha recibido. Estos papeles del Departamento de Estado han sido verificados y trasmitidos a cinco medios americanos y europeos, los sede con semanas de antelación antes de la fecha de difusión, para que los propios equipos de estos medios tengan también el tiempo de verificar y difundir lo que consideran realmente probado. Y no lo que es improbable o las informaciones que pueden afectar la seguridad de algunas personas.
PG: Retomando un punto anterior. Un sector importante de Washington intenta por todos los medios calificar a Wikileaks como una organización terrorista, y compara la información liberada como el 11-S de la diplomacia norteamericana. ¿ Hay un margen para analizar en términos de terrorismo de la información los secretos que Wikileaks está destapando ?
IR: Me parece desproporcionado hablar de terrorismo a propósito de esta información. Si esto lo hubiese dicho Arabia Saudita o algún régimen autoritario lo hubiésemos podido considerar como típico de un régimen autoritario, pero no en boca de Estados Unidos, un país que ha hecho de la libertad de expresión y la circulación de los medios algo fundamental. Hay que recordar aquella frase de Jefferson de que " entre una democracia sin medios y una democracia con medios completamente libres", él prefería la segunda. Por consiguiente, hay aquí una exageración inaceptable de calificar de terrorismo lo que está haciendo Wikileaks.
PG: Anteriormente mencionaba Vd. los controles a los estos cinco periódicos sometieron los documentos. ¿Pero ante el calibre y dimensión de los documentos que se están y estarán revelando, llegamos a una nueva frontera sobre cuál es y debe ser el límite de informar ?
IR: Wikileaks no se presenta como un medio periodístico, sino como una plataforma de difusión de información escondida. Por eso, además, la información que estamos recibiendo, viene tanto de Wikileaks como de los cinco periódicos que usted cita. Esta información ha sido verificada por distintos equipos editoriales de cinco medios de referencia a nivel internacional. Quiero decir con esto que las reglas periodísticas están respetadas. Si empezamos a poner límites a la difusión de la información, el problema radica entonces en dónde colocar el límite de ese límite. Aquí, hay que hacer confianza en los equipos periodísticos que estarán difundiendo durante semanas los 250 mil mensajes dirigidos al Departamento de Estado, en la medida que se vaya verificando la autenticidad de la información que están dando.
PG: Es la mayor fuga de información en la historia moderna del periodismo. ¿Qué punto hemos alcanzado en esta materia?
IR: Creo que Wikileaks está cambiando algo definitivo en la información. ¿Por qué se ha llegado a este extremo? ¿Por qué ahora está saliendo toda esta información escondida? Hay que escuchar a Julian Assange cuando dice que la mayoría de los voluntarios que decidieron crear Wikileaks lo hicieron porque llegaron a la constatación de que en el momento de la guerra de Iraq, el periodismo norteamericano e internacional, había tocado fondo.
Es decir, que el periodismo se había limitado, hasta el más prestigioso, se limitaba a difundir la información oficial que le daban los estados mayores de los ejércitos implicados en la invasión de Iraq. A partir de allí hubo una desaparición del sistema mediático. Había que recrearlo. Es posible que algunas personas consideren que el péndulo con Wikileaks va muy lejos, pero es que los fundadores de Wikileaks parten del principio de que el mismo péndulo también había ido muy lejos en la dirección opuesta, mucho más nociva para la opinión pública y la ciudadanía en general.
PG: ¿Es posible poner en la práctica un Wikileaks en América Latina o es algo que no permite el desfase tecnológico del continente?
IR: Pienso que Wikileaks no es más que la primera plataforma de este tipo. Hay que partir de la consideración siguiente: Wikileaks es también el resultado de una situación tecnológica en la que Internet ha modificado las reglas del juego de la comunicación y de la información. Si esto ocurre en Estados Unidos ahora, es porque al ser el primer país en inventar y difundir y en avanzar con Internet está mucho más adelantado que otros. Poco a poco, en la medida en que todo se está digitalizando, cuando las informaciones de todo tipo -en el seno de los ejércitos, de la diplomacia, de los negocios financieros- se están digitalizando en cada vez más un mayor número de países, por consiguiente podemos imaginar que las filtraciones y difusiones de información van a ser masivas en otros países, no solamente en Estados Unidos.





























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