La inseguridad que vive Puerto Príncipe después del terremoto esta dejando como sus principales víctimas a las niñas y mujeres. Las organizaciones en la zona alertan sobre un preocupante aumento de las violaciones.
Los constantes agresiones y abusos sexuales en las enormes campamentos de damnificados y en las calles de la capital haitiana están obligado a las adolescentes y las adultas a valerse de armas ligeras para protegerse. Muchas de ellas se encuentran solas, sin esposos o padres en quien ampararse.
Pero la violencia sexual en Haití es un problema de vieja data. La situación se comenzó a generalizar durante los años de la dictadura militar que rigió al país entre 1991 y 1994. Actualmente, la violencia sexual contra las mujeres se ha incrementado, en gran medida, por el hecho que más de tres mil presos salieron de las cárceles, cuya consecuencia inmediata ha sido la reagrupación de las pandillas, que han vuelto a cometer crímenes.
Para la consultora internacional Amélie Gauthier, los pasos que se han dado desde entonces han sido importantes pero con pocos resultados, y sólo la presión internacional podría lograr mayor protección para las mujeres.
La seguridad: un tema pendiente
Garantizar la seguridad de las miles de personas en centros de refugio continúa siendo un tema muy complicado para las fuerzas internacionales y los militares haitianos apostados allí. Fritznel Pierre, defensor por los derechos humanos que vive en un campamento en donde hay unos 47.000, se quejaba de la ineficiencia de la patrullas de la ONU: "Sólo pasan por las calles que cubren una pequeña porción del campamento, nunca salen de sus autos", y agregó : "No se puede pedir que las patrullas estén en los campamentos todo el tiempo, pero creo que pueden identificar los lugares más peligrosos y tratar de dar seguridad".
Sexo por comida
Otro fenómeno que se viene presentado es el intercambio de sexo por comida. Según testigos en la zona, muchas mujeres se ven obligadas a tener sexo para conseguir algo de alimento para ellas o sus hijas. Para Gauthier, esta situación también tiene que ver con el hecho de que muchas mujeres haitianas que han sido violadas, experimentan un sentimiento de repudio y muchas de ellas han sido abandonadas por sus maridos e incluso han tenido que abandonar sus casas. Esto crea un problema de marginalidad, que en las condiciones actuales, complica aún más su situación.



























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