En el 2009, la política exterior venezolana se caracteriza tanto por una radicalización de su enfrentamiento a Estados Unidos como por una búsqueda de aliados en la comunidad internacional.
A lo largo del 2009, la política exterior de Venezuela experimentó un proceso de radicalización, o profundización, de sus propuestas para insurgir frente al imperio, es decir, frente a Estados Unidos, tanto en América Latina como fuera de la región.
Las acciones más visibles dentro de esa política en el hemisferio han sido una oposición intransigente al acuerdo entre Bogotá y Washington para que fuerzas estadounidenses operen en siete bases militares en Colombia; más convenios de cooperación con Cuba, Argentina y Brasil; la búsqueda de ingreso al Mercado Común del Sur, y el fortalecimiento de la Alternativa Bolivariana para las Américas, ALBA.
Pero el cambiante panorama regional, comenzando por el derrocamiento del presidente hondureño Manuel Zelaya, en junio, insinúa un cuadro menos atractivo para el éxito de las políticas del presidente venezolano Hugo Chávez. Ésa es la opinión del ex vicecanciller venezolano Milos Alcalay, encuadrado en las filas de la oposición.
"Podríamos decir que esta política va, como el viejo tango, cuesta abajo en la rodada,” comenta Alcalay, “marcada por el aislamiento internacional del presidente Chávez, la profundización de la dialéctica de la confrontación y la búsqueda de aliados poco auspiciosos dentro de la comunidad civilizada de naciones".
El veterano diplomático opina que los cambios que se producen en la región, mediante elecciones que confirman la búsqueda de moderación y equilibrio por parte de las naciones latinoamericanas, terminarán por disminuir aún más a Chávez.
También Carlos Romero, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Central de Venezuela, encontró en el radicalismo la nota esencial de la política exterior de Venezuela. A este respecto, destaca que se profundizaron las alianzas, el discurso, la pretensión de erigir una sociedad más orientada hacia la izquierda en el contexto internacional, y que la política exterior se concentre en alianzas con pases considerados problema en ese contexto, como son los casos de Irán y Cuba".
Asimismo, en "promover el Socialismo del siglo XXI en el continente, establecer algunas relaciones difíciles con pases de la Unión Europea y Estados Unidos, en general una política menos común con el resto de la región. “Por lo tanto,” concluye el experto, “el hecho fundamental de este año es esa radicalización".
A su juicio, el Gobierno y el oficialismo ven esa política como exitosa porque se han sumado pases y movimientos radicales en América Latina y el resto del mundo. Pero ha traído muchos costos, porque países indiferentes, o que se limitaban a hacer buenos negocios con la petrolera Venezuela, ahora tienen una percepción más negativa de los alcances de la política exterior venezolana, así como de su desempeño en cuestiones domésticas como derechos humanos y la pretensión de Chávez de reelegirse indefinidamente.
Un ejemplo, quizás, sería la noción extendida entre analistas y medios de comunicación regionales de que los acontecimientos de Honduras representan un revés para Caracas. Sin embargo, la acción de efectos más contundentes ha sido el enfrentamiento con Colombia por el tema de las bases para fuerzas estadounidenses.
Mientras Bogotá y Caracas intercambiaban acusaciones y advertencias sobre preparativos de guerra, Venezuela aplicó un torniquete a las importaciones desde Colombia, que en el 2008 llegaron a un récord de 6.000 millones de dólares. La medida venezolana tuvo fuerte impacto en los planes colombianos de empleo y expansión de su manufactura.
Adicionalmente, se ha acentuado una situación de depresión económica y crispación social en algunos puntos de la frontera, que puede abrir campo a incidentes con consecuencias lamentables e incluso escalar hacia un conflicto abierto.
Fuera de la región, el apoyo de Chávez tanto a Irán como a su presidente, Mahmud Ahmadinejad, frente a sus opositores internos y detractores de su política nuclear; sus críticas a Israel, sus gestos hacia mandatarios como el libio Muammar Gaddafi, y, sobre todo, sus continuadas compras de armas a Rusia, y en menor medida a China. Todo ello da prueba de su voluntad de buscar un ‘realineamiento’ internacional que él llama mundo multipolar, pero que puede llevar a muchos actores en este mundo global a borrarlo de la lista de sus amigos.




























En primer lugar, existe en el Derecho Internacional, el principio de autodeterminación de los pueblos, el derecho de soberanía y el de no intervención.. Dicho esto: el concepto de una "comunidad civilizada" es la falacia que encubre la vocación hegemónica del pensamiento único... Toda comunidad, todo líder que propicie un proyecto alterno (y por lo tanto, abogue por un mundo multipolar) es demonizado en base a una dudosa defensa de principios: democracia es siempre y cuando "sigamos los lineamientos de las grandes potencias"... en caso contrario, es dictadura... no interesan once procesos eleccionarios y un referéndum revocatorio que confirman en el cargo a un presidente... "sacó los pies del plato" y hay que adoctrinar al colectivo "sobre el peligro de tal autoritarismo"... Derechos humanos??? nos olvidamos de Irak, Afganistán, Guantánamo y, más lejano en el tiempo (pero no por ello menos aberrante) y, sólo por mencionar algunos hechos históricos, la invasión a Panamá, el Plan Cóndor que enlutó a Latinoamérica con el beneplácito del amo estadounidense????????... Uribe o Skerrit simplemente "van por su "reelección"... los líderes como Chávez, Morales y el mismo Correa buscan perpetuarse en su cargo...??? El caso Honduras NO ES un problema de Venezuela, AFECTA A TODAS LAS DEMOCRACIAS LA REGIÓN...ya la derecha paraguaya se "regodea" con un proceso similar...y, en este contexto, es una ingenuidad suponer que la militarización estadounidense de Colombia (ya en proceso de consolidación también en Panamá) es un tema "bilateral"... en realidad, visto con un poco de sentido común, los mismos entrevistados en el artículo lo reconocen: hablar de "radicalización" y de "borrar" a los países díscolos (claro, está expresado más sutilmente) es exponencial de las verdaderas "funciones" de las bases militares en centro y sur américa... Cuál es la autoridad moral de EEUU para delinear la política nuclear de terceros países??? ÉEUU es el único que utilizó la bomba atómica, el más armado del mundo en ese sentido (y por ello su vocación "patotera") e inclusive el que más armas biológicas posee y - con su socio israelí - el que más las ha usado...Es criticar a Israel poniendo en el centro del debate sus sistemáticas violaciones al Derecho Internacional y a los Derechos Humanos??? No es un hecho, reconocido por los mismos funcionarios israelíes, la limpieza étnica, el tráfico de órganos de palestinos, el robo de tierras, etc.etc.????? Es decir, señores, primero NO BASTARDEAR CONCEPTOS: democracia, derechos humanos, derecho internacional, son todos principios VÁLIDOS en sí mismos y no dependen del "prisma" con el que se los ve..., en segundo lugar: contextualizarlos es la mejor manera de tomar conciencia que lo que domina el mundo es el CINISMO y la MORALINA simpre convenientemente adaptados a la perpetuación del status quo: la debacle humanitaria y ecológica consecuencia dolorosamente visible de este proyecto de "comunidad civilizada de naciones"... La supervivencia misma de la humanidad tiene un enemigo poderoso y no está precisamente situado en el cono sur..... Despertemos!!!! La Cumbre de Copenhage es un ejemplo elocuente de lo antes expuesto...
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