Quisiera no pensar que los mecanismos --secretos y silenciosos-- que rigen las agencias calificadoras, las bolsas bursátiles y los delicados índices de inversores, se han abalanzado sobre Venezuela para decretar un estado mayor al de la incertidumbre, muy cercano al del colapso económico y social del país, por la impostergable reforma de bolívar que no llega y que encuentra una excusa en el estado de salud del presidente Hugo Chávez.
Tengo una imagen: Aves de rapiña que se emboban con el olor del crudo, dibujan círculos sobre el confuso cielo de Caracas. Hay río revuelto y en él carroña abundante. Es una danza que presagia lo peor y que capta la atención mediática para ser más que nubarrón. Se anuncia una tempestad donde el capitán estará ausente. El contexto de Venezuela es otro, pero en algo me recuerda lo que nuestra delgada memoria olvida. Lo que sucedió en Perú cuando Ollanta Humala se alzó con la silla de Pizarro y fue proclamado presidente de la República.
Entonces los mercados reaccionaron. Y con ellos las casas bursátiles y las agencias calificadoras. Un canto de sirenas elevado por un Leviatán rabioso que provocó que la victoria del nacionalista peruano fuese recibida con el desplome en un 12,5 por ciento de la bolsa de Lima. El Riesgo País se elevó a 210 puntos. La economía peruana había caído, de facto, en un suspense.
Un suspense orquestado desde las filas de los empresarios más poderosos y temerosos de la llegada de Humala al Palacio de Pizarro. Un suspense craneado desde las oficinas de las casas calificadoras. Entonces surgió un nuevo término y una metáfora más dentro del realismo político Latinoamericano: un golpe de Estado económico.
Hay los suficientes indicios, mediáticos y extra mediáticos, que advierten que en Venezuela suena la misma orquesta que escuchamos cuando el triunfo de Humala en Perú. Qué fácil olvidamos, pero advierto: no se trata de defender un régimen, sino de señalar los mecanismos, de facto –secretos y silenciosos--, que se asoman por detrás del débil rostro del sistema democrático en América Latina.
Para entenderlo: la forma en que actúa el Leviatán económico es más elegante y civilizada que dar un golpe de Estado vulgar y absurdo como sucedió en el caso de Honduras. Es claro que el continente ha avanzado en el ensayo de sus fórmulas para provocar caos e inyectar cambios a partir de dictados bursátiles y otras torceduras de tuerca. Insisto: no entro en la arena para defender al gobierno de Hugo Chávez.
Pero el vacío que ha dejado su convalecencia en La Habana a raíz del cáncer que padece, sumado al cerco de información que prevalece sobre su situación, han servido al Leviatán para que se regocije.
Moody's por la salida de Chávez
Oportunista –y no oportuno—, hace pocas horas la agencia calificadora Moody´s hizo pública su incertidumbre respecto de la situación política y los riesgos asociados a la economía de Venezuela. En detalle, Moody's cambia su previsión de la calificación de bonos del gobierno de Venezuela a negativa, citando el desconcierto en el país.
La agencia calificadora habla y su voz se escucha: "Venezuela está fuertemente expuesta a un riesgo de transición a causa de la debilidad de sus instituciones, junto con la concentración del poder en la persona del presidente Chávez".
Lo llamativo, lo más interesante, lo trascendente, es cómo se erige Moody´s en un árbitro, influenciado e influyente, en el complejo ajedrez de la política de Venezuela.
Moody's afirma la calificación B1 sobre la moneda local y B2 sobre el bono del gobierno en moneda extranjera. Hay más: La agencia sentencia, y no dice, que “Venezuela podría enfrentar una mayor presión a la baja si el próximo presidente no lleva a cabo ajustes significativos de políticas para reducir los desequilibrios y las distorsiones macroeconómicas, o si la agitación civil pone en riesgo la estabilidad del gobierno”.
Otro detalle si atendemos la cursiva: Moody´s ya ha decretado que debe haber otro Presidente que no es Hugo Chávez.
El de Moody´s es un “statment” presidido por las alarmas que hizo sonar Fedecámaras. La patronal venezolana califica la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que avaló el retraso de la asumción del presidente, Hugo Chávez, y la continuidad del Gobierno que finalizaba funciones el 10 de enero. Fedecámaras dice que se ha generado “una grave incertidumbre e inestabilidad” en el país.
La decisión del Supremo “que, a nuestro juicio, obedece a intereses particulares, contiene múltiples inconsistencias sobre las cuales se han emitido diversas opiniones y posiciones, todo lo cual, ha generado una grave incertidumbre e inestabilidad en la vida política y económica del país”, indica el presidente de Fedecámaras, Jorge Botti.
Aún más, Botti señala “la afectación” existente de la producción y el abastecimiento de bienes y servicios, así como del empleo, y afirma que existe “la urgente necesidad de atender los crecientes desequilibrios presentes”.
“Nos encontramos en un momento de apremio que requiere sin demora la adopción de decisiones económicas racionales y sensatas estrictamente apegadas al ordenamiento legal”, advierte.
Manifiesta su condena a “cualquier situación de acaparamiento u otras prácticas económicas restrictivas al comercio o contraria a la ley”, pero subraya que “la inseguridad, la inestabilidad, la incertidumbre y las erradas políticas económicas son las verdaderas causas de la escasez y de la inflación”.
“La Arabia de Sudamérica”
El caso es que desde distintas trincheras mediáticas, se dibuja el apocalipsis de la economía del país petrolero. La Arabia de Sudamérica carga, de acuerdo con Moisés Naím, un “déficit fiscal cercano al 20% del producto interior bruto (en EE UU es del 7%) y un mercado de divisas en el cual el dólar que se compra en la calle cuesta cuatro veces más que el dólar que vende el Gobierno a la tasa oficial”.
Esto quiere decir, continúa diciendo Naím, “que una devaluación de la moneda es inevitable y que, por lo tanto, la inflación que se avecina será aún mayor que la actual, que es una de las más altas del mundo. Los niveles de empleo están artificialmente abultados por la gigantesca expansión del empleo público, los compromisos laborales adquiridos por el Gobierno nutren una fuerte conflictividad sindical, la deuda externa es ahora diez veces mayor que en 2003, el sistema bancario está muy frágil y la capacidad productiva del país, incluyendo la de su industria petrolera, ha caído drásticamente.”
Distintos informes hablan de que la disponibilidad de divisas en Venezuela ha tocado fondo. El gobierno del presidente Chávez no ha sabido hacer sumas y ha pifiado en sus cálculos. Las importaciones son desmedidas y el palacio de Miraflores carece de una política clara respecto de su industria petrolera: no hay inversiones para modernizar su infraestructura.
El acuerdo de mantener en movimiento a Cuba y los compromisos que debe saldar con China, son dos piedras que han entorpecido, en mucho, el andar de la mayor economía de los Andes. Washington ha querido reducir su dependencia del petróleo de Caracas y por consiguiente el volumen de compra ha quedado en mínimos históricos.
En líneas generales, este es el resumen del cacareo mediático que lleva el aliento de Leviatán. Insisto que el de Venezuela es un caso muy distinto al de Perú, pero la sensación de caos económico y colapso social trazado desde los mercados bursátiles y casas aseguradoras, no puede ser considerado parte de la gobernanza que rige a las democracias del hemisferio. Es un árbitro que carece de la autoridad moral para hablar en nombre de un pueblo y una nación.



























Perdón, pero creo que "la mayor economía de los Andes" es Colombia, y no tengo claro en qué escalón está Chile, para mí, probablemente por delante de Venezuela.
Aqui difiero un poco en el articulo de Pablo. Yo me pregunto: ¿Es que acaso Moody's u otra calificadora de riesgo rigieron la economia venezolana desde que en 1999 Chavez se sento en la silla del Palacio de Miraflores? En algo si tienes razon, las calificadoras son como los "Zamuros" (Zopilotes, Aves de rapiña) tras la busqueda del cadaver. ¡Pero ese es su trabajo!. ¿Y es que acaso que con el enorme gasto publico generado por Chavez, llegando a tener el mayor ingreso petrolero en la historia de este pais, y despilfarrado nuestros recursos comprando conciencias, manteniendo a sus aliados politicos como Cuba, Nicaragua, Ecuador, asi como Brasil y Argentina haciendo negocios en compra de bienes y servicios, sobre todo alimentos en perjuicio del productor nacional. ¿Dime en 14 años quien ha invertido en este pais? Lamentablemente el mundo va hacia una direccion y mi pais hacia otro. Hecharle a la culpa a las calificadoras por el desastre economico de este gobierno, no me parece acertado. Y si a este desastre se le suma la desaparicion de escena de quien dirigia las riendas politicas y economicas de forma personalista desde Miraflores por la incertidubre y total desconocimiento de su enfermedad, producido por el secretismo comunicacional del mismo gobierno. ¡Pues tu me diras!
Para todo el mundo es sabido que las agencias calificadoras argumentan sobre bases falsas cuya dirección es el mercado financiero especulativo, piensan que la gente del común traga entero, pero lo importante es poder desenmascarar a estas mafias aliadas de las grandes corporaciones que incluso apoyan el terrorismo internacional de bandas como la CIA y la OTAN.
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