Veena Krishna, de 39 años de edad, originaria de Mumbai (India) ha ganado el concurso en línea, en 8 idiomas, de Radio Nederland Wereldomroep, con su aportación ‘To make the girl-child live’.
Con su fotografía y el texto que la acompaña, Krishna refleja la política infantil de la India, donde las niñas están subordinadas a los niños. Su premio consiste en un periodo de prácticas de una semana, con todos los gastos pagados, en la redacción internacional de Radio Nederland Wereldomroep, en los Países Bajos.
Aquí puede leer la historia ganadora, "Déjenla a 'ella' vivir":
Me vienen dolores de cabeza. Terribles dolores de cabeza. Muchas veces pierdo el conocimiento. Me golpean constantemente. Él empezó a beber. No puede contra la tensión. Tanto agobio porque yo era incompleta. Él está bien. No tiene nada que ver con él. ¿Por qué? Porque la responsabilidad es mía. Soy yo la que doy a luz y siempre doy a luz a la equivocada. Él está tan tenso. Mi espíritu no puede morir. Yo vivo para soportar incluso su tensión.
Cada vez que entro a la sala de parto me da el pánico. ¡Oh, no! Otra vez una niña. La cuarta vez. La compadezco a ella y a mí. ¿Nos dejarán a ella y a mí vivir pacíficamente? Su madre me odia. Me mira con asco.
De nuevo a la sala de parto y otra vez una niña, por la quinta vez. Ellos ni siquiera miran al bebé. No significa nada para ellos. No me dan nada de comer. Ahora basta. Ya no quiero pasar de nuevo por esto. Su madre me odia. Ni siquiera piensa por un segundo cómo seremos capaces de alimentar todas esas bocas. ¿Cómo podré darles a todas una buena educación? ¿Y de dónde sacaré el dinero para casarlas a todas?
De nuevo a la sala de parto. Por favor, Dios, sálvame. Por favor líbrame de todo este dolor. Por favor, haz que esta sea la última vez. Sí. Dios me ha escuchado. Por fin es un NIÑO. Todo el mundo está feliz a mi alrededor en la sala de parto. Cuánta alegría. Ella trajo comida para mí. Todos reparten dulces. Todos caminan con la frente en alto. Ella está ahora tan contenta. Ella me ama. Ya no piensan que soy incompleta, después de cinco niños. Tienen un hijo, un hijo, un hijo.
La madre de mi marido muere poco después y me deja a todas esas bocas para alimentar. Y también me deja los dolores de cabeza. No se me pasan y no puedo trabajar ahora. Oh, ¿quién cuidará a tantos de mis hijos?





























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