Ellos son precursores culturales en países como China, Colombia, Bangladesh y Ruanda. Del fondo holandés Príncipe Claus reciben ayuda para su, a menudo, arriesgada tarea. La semana pasada visitaron Ámsterdam para cargarse las pilas.
“Se trata de personas valientes y de organizaciones que trabajan en condiciones difíciles”, dice Christa Meidersma, director del Fondo Príncipe Claus, llamado así en homenaje al fallecido marido de la reina Beatriz de Holanda. Los artistas se reúnen dos veces al año, en países como Bolivia, Siria o Bangladesh. Esta vez se vuelven a encontrar en Holanda para establecer más contactos, intercambiar ideas e inspirarse mutuamente.
Exposición sólo por un día
Drik Shahidul Alam, de Bangladesh, es una de las figuras más prominentes en el ámbito cultural de ese país. Con su organización, estableció un centro de estudios de fotografía que goza de buena reputación. También ha tenido contactos con oficiales en Bangladesh, por ejemplo para hacer un retrato del primer ministro, que aparecería en la portada de la revista Time. Su proyecto Crossfire logró recientemente acaparar mucha atención. “Con Crossfire, denunciamos las ejecuciones extrajudiciales, en Bangladesh perpetradas por el “Batallón de Acción Rápida”, algo así como un grupo de combate. Intentamos reproducir los momentos lúgubres y angustiantes que las víctimas deben haber vivido”. El Gobierno prohibió la exposición, pero ante las masivas protestas, decidió dejarla abrir por un día.
Recordar a los olvidados con imágenes
Carlos Jiménez Holguín, colombiano, trabaja en un museo en la ciudad de Medellín. Allí inició un proyecto con los vecinos del barrio Comuna 1. Los empleados del museo van por el vecindario, registran sonidos e imágenes de los habitantes, recopilan viejas fotografías y recortes de diarios, y así documentan la historia del barrio. “Con nuestro proyecto hacemos manifiesta la historia de gente olvidada. Son personas de las que uno solo escucha en las noticias, cuando se produce un incidente violento”, comenta Jiménez Holguín.
Su proyecto parece en realidad tratarse del respeto a uno mismo. “Esto no ero en un principio algo explícito, pero es de lo que se trata: darle a la gente la idea de que también ellos forman parte de la historia.” De ahí el nombre de la exposición: “Yo soy patrimonio”.
Comprando un helado en “Dulces Sueños”
Ruanda está marcado por el genocidio de 1994. En ese contexto, Odile Gakire Katese ha organizado varios festivales, y creó un grupo de danza y un grupo femenino de percusión. Ruanda es también un país que puede servir como ejemplo al hablar de reconciliación.
“A Ruanda hay que verla para creerla. El genocidio es en realidad algo incomprensible, pero tan incomprensible es también la magnanimidad del perdón. Lo acepto sin más, como un milagro. En Ruanda, las víctimas y los perpetradores viven juntos. Compartimos todo: el país, la cultura. No tenemos opción. Tenemos que continuar juntos.”
Con las mujeres del grupo de percusión, Gakire Katese ha abierto una heladería, llamada Dulces Sueños. No sólo para brindar trabajo a las percusionistas, sino porque los ruandeses necesitan de esos placeres simples de la vida, como un helado.
Nunca se sabe qué pasará por la censura
Defne Ayas, de origen turco, trabaja para Art Hub Asia, una organización en Shanghái que patrocina el arte moderno en China y otros países asiáticos.
“En realidad, sólo se puede entender al mundo si se comprende a China. Allí, la cultura contemporánea florece. Por un lado, se han intensificado los lazos con el mundo artístico internacional, y por otro lado se está abordando cada vez más las fuentes de la cultura china.”
La Internet es uno de los elementos más importantes de la cultura contemporánea, afirma Ayas. A pesar de la censura. “Si se quiere comprender a China, no se puede pensar en blanco y negro sobre la censura y la política. Nunca se puede saber de antemano lo que la censura aceptará o rechazará. A veces uno piensa: “esto es seguramente demasiado delicado”, para ver luego que no hay ningún problema. Y a veces se censura cosas para uno totalmente inesperadas. Esto puede deberse a razones estéticas, a que al censor la obra le parece fea. Pero generalmente, a los artistas independientes no se les pone obstáculos.”
Pero entonces, ¿qué pasa con el artista Ai Weiwei, que está detenido? “En ese caso, son muchos los artistas que consideran que Weiwei fue demasiado lejos. Quizás en Occidente sea un héroe, debido a su conducta, pero son pocos los artistas en China que lo apoyan. Gracias a él, vemos el lado oscuro de China. Pero eso también está bien, todos los países tienen su lado oscuro.”

























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