Holanda era un país hermoso, puro e intacto. Hacia 1900 a los pintores estadounidenses les gustaba trabajar aquí: el arte holandés era una fuente de inspiración y en Estados Unidos el público pagaba bien las obras. Se convirtió en un tipo de pintura hoy olvidado, pero sus frutos se pueden apreciar en una exposición ofrecida por el Museo Singer de Laren, Holanda.
El paisaje plano con molinos y extensiones de tulipanes, las tradicionales vacas, hombres y mujeres en trajes típicos, pueblitos pintorescos e interiores. En el mercado estadounidense del arte las pinturas de tema holandés eran muy bien recibidas, se tratara de maestros del XVII o de la entonces actual ‘Escuela de La Haya’.
A partir de 1880 muchos pintores viajaron de Estados Unidos a Holanda. Su esperanza era encontrar aquí lo que según ellos se había perdido en su país: un paisaje hermoso y gente sencilla, piadosa, todavía no tocada por la industrialización y la cultura de masas.
Pintura romántica
En buenas cuentas los pintores pasaron a sus telas lo que buscaban, no necesariamente lo que encontraron en tierras holandesas.
La indumentaria típica de las pinturas románticas de Gari Melchers (1860-1932) se ve muy colorida y elegante. Cabe preguntarse: ¿qué ordeñadora usaba esa ropa preciosa cuando iba al establo? ¿Y cómo se explica que Walter MacEwen (1858-1943) pintara en una misma obra trajes típicos de varias aldeas?
Charles Gruppe (1860-1940) pintó una chalana y un molino de madera, cerca de Voorburg, como si allí – a poca distancia de una gran ciudad como La Haya – no existiera todavía industria. Otro ejemplo: el grupo de muchachas que sacan la maleza en una calle empedrada junto a un canal. Esas jovencitas esmeradas en mantener limpia la acera le parecían una imagen llamativa a Henry Boughton (1833-1905), pero al fondo y a lo lejos ya despuntaba la industria.
Algunos de estos artistas se llevaron de vuelta a Estados Unidos objetos típicamente holandeses. John Rettig (1860-1932) vivió muchos años en Volendam. Rettig es autor de la pintura ‘Interior rojo’. En ésta, tanto la madera roja como los trajes son típicos de Volendam. Pero, lo más probable es que el pintor hay hecho este cuadro en su taller en Estados Unidos, donde reconstruyó un interior a la Volendam.
‘Holandesidad’
La pinturas lograron buena aceptación y la ‘holandesidad’ se convirtió en un género pictórico popular en Estados Unidos. Para esta exposición el Museo Singer ha conseguido obras de varios museos y colecciones privadas. Se incluyen cuadros de autores desconocidos, a menudo de sorprendente calidad.
La exposición ‘Utopía holandesa’ ofrece una imagen de aquella época en Holanda, según los ojos de artistas estadounidenses. Pero, seamos honestos: se trata de la misma imagen que hasta el día de hoy sigue dando dinero a la industria del turismo holandés.


























Enviar nuevo comentario