Para el lector holandés puede ser chocante. Militares holandeses en Kamp Holland, en la provincia afgana de Uruzgán, que se quejan del cappucino frío y hacen la vista gorda ante la corrupción.
Son imágenes de la novela gráfica ‘La guerra es aburrida’, una historia de guerra en forma de cómic. Sus autores son el corresponsal freelance de guerra David Axe y el dibujante Matt Bors. En junio del 2007, Axe pasó algunos días con las tropas holandesas en Afganistán. Una visita sorprendente que, finalmente, le ayudó a terminar con sus prejuicios.
David Axe lleva seis años viajando entre zonas de conflicto y campos de batalla, como Iraq, Afganistán, Timor Oriental y Darfur. A menudo lo hace por cuenta propia, a veces con apoyo financiero de los lectores de su blog ‘War is boring’ (La guerra es aburrida). Inicialmente, motivado por un ansia de nuevas sensaciones y drama humano, no por idealismo o principios periodísticos.
La visita a Kamp Holland, en junio del 2007, fue una casualidad. Con anterioridad, soldados estadounidenses le habían dicho que los holandeses tenían fama de “cobardes”. Axe quería visitar las tropas de la OTAN en el sur afgano, y en Kamp Holland tenían espacio para recibirlo.
“¡Cobardes!”
Si se compara con los lugares donde acampaban los estadounidenses y los afganos, Kamp Holland era mucho más confortable, dice Axe. La primera descripción de los holandeses en la novela gráfica no es muy halagadora: “¡gallinas!”, grita despectivamente un estadounidense desde un jeep. Más tarde un comandante holandés dirá “no puedes conquistar la mente y los corazones disparándole a la gente”.
“Nunca tuve intenciones de ridiculizar a nadie,” dice Axe, “pero me interesa el humor y mostrar las sub culturas que se dan entre los militares, especialmente cuando se enfrentan grupos de soldados. No soy militar, soy escritor, no me interesa criticar. No creo que ningún soldado de la OTAN sea un cobarde, pero lo cierto es que algunos soldados de ellos miran con desprecio a otros, y estas rivalidades le dan sabor y tensión a la vida militar. Nunca he pensado, ni por un instante, que ésta sea también la manera en que estos soldados se comportan en el campo de batalla”.
Dura realidad
Poco más tarde, David Axe se vio enfrentado a la otra cara de los holandeses. En ‘La guerra es aburrida’, el lector asiste a un brusco cambio en las ideas de Axe, después de que un militante talibán comete un atentado suicida en una escuela de niñas afganas. En ese ataque perdió también la vida el soldado holandés Timo Smeehuijsen. Un duro choque con la realidad de la guerra. Axe asistió a la misa de conmemoración del soldado caído.
“Ahí es donde aparece el contraste entre el relativo confort de la base y la idea de una misión pacífica de reconstrucción, el choque entre la ilusión y la realidad de una guerra sangrienta,” comenta el periodista. “La operación militar y el bombardeo fueron demasiado caóticos y veloces como para entender lo que estaba pasando, pero luego en el hangar, en compañía de centenares de soldados holandeses que despedían a su compañero muerto, la realidad me tocó de lleno. Fue una ceremonia muy conmovedora. Para mí, lo más emotivo fue la música que tocaron para Timo durante el servicio religioso; nada especial, algo de música pop. Han pasado tres, cuatro años, y todavía me emociono cuando escucho esas canciones en la radio”.
Partida
A David Axe no le sorprende que las tropas holandesas abandonen Afganistán este fin de semana. Hace tres años era distinto. Según Axe, un hecho de gran importancia para el Ejército holandés fue la Batalla de Chora, cuando todo el batallón se vio envuelto en duros enfrentamientos con los talibán y milicianos locales, y demostraron que se podían comparar con los estadounidenses. “Daba la impresión de que los holandeses estaban preparados para seguir mucho más tiempo en Uruzgán. Pero se ve que los electores holandeses tienen una opinión distinta, probablemente correcta”.
Cambio
Axe mismo reconoce que las experiencias en zonas de guerra lo han cambiado. De ser un buscador de sensaciones, se transformó en una persona con una clara conciencia política. Y esto, por supuesto, ha hecho cambiar también su visión de la guerra.
“Ahora entiendo aquello de que la guerra es la política con otros medios,” señala, “la guerra nace de la política. A menudo elegimos ir a la guerra. En el caso de Afganistán, nosotros los estadounidenses, los holandeses y otros países de la OTAN hemos elegido deliberadamente una política que ha prolongado este conflicto. Con el tiempo y una comprensión creciente de lo que la guerra significa para cada individuo, he tomado una posición política. Ahora me preocupa. Realmente me preocupa quién está tomando las decisiones. Siento que estoy políticamente más comprometido”.
El próximo mes David Axe parte para el Congo. Sus crónicas se pueden seguir en su blog ‘War is boring’.
(Fuente: ‘War is boring’, de David Axe. Ilustraciones: Matt Bors. Reimpresión en colaboración con New American Library, miembro de Penguin Group (EEUU), Inc. Derechos de autor: David Axe y Matt Bors, 2010.)





























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