Pese a los esfuerzos por cooperar, en la afgana Uruzgán los militares estadounidenses suelen constituir una carga para los soldados holandeses.
En Kamp Holland, los soldados de Obama constituyen regularmente una carga para los holandeses. Si bien, el ministro de Relaciones Exteriores holandés quiere permanecer en Uruzgán para que sus relaciones transatlánticas no se enfríen, los EEUU mantienen en el terreno una estrategia totalmente diferente. Y con eso, el esfuerzo holandés corre peligro.
Existe una gran diferencia entre el cortés mundo de la diplomacia y la cruda realidad del terreno. Máxime Verhagen, ministro holandés de Relaciones Exteriores, quiere seguir a Obama en su política en Afganistán y elogia una y otra vez sus planes en ese país. Y a la inversa, el mandatario estadounidense hace lo mismo.
Pero en Uruzgán los hombres de Obama – soldados, pero también diplomáticos – se enfrentan con regularidad a los holandeses. ¿Cómo abordar el tema de Uruzgán? En ese sentido, las opiniones son bastante diversas. Y eso tiene consecuencias para el futuro de la recóndita provincia afgana si Holanda abandona la región.
Absoluta discreción
A los estadounidenses con los que hablo en Afganistán no se les permite dirigirse la prensa. “Te buscaremos en Ámsterdam,” me dicen entre amenazas, si dejo que se filtre el nombre de las personas que han hablado conmigo. Los entrevistados trabajan en la dirección de la misión en Uruzgán. A cambio de una discreción absoluta, se toman su tiempo para exponer su visión de los planes estadounidenses frente a los de Holanda.
Al principio parecía que los estadounidenses tan solo llevarían a cabo su propia misión en Uruzgán. Aproximadamente entre 170 y 200 hombres de las Fuerzas Especiales trabajaban bajo bandera de la misión de combate Operation Enduring Freedom (Operación Libertad Duradera). El Parlamento holandés – cuyo propósito era la reconstrucción - prohibió a Holanda colaborar con estos combatientes. Pero entre tanto, los estadounidenses cada vez intervienen más en Uruzgán. También en el aspecto político.
Niños que saludan
Por ejemplo, lo que ahora conduce a discusión con los holandeses es el apoyo estadounidense a dos caudillos de Uruzgán. Holanda ve a estos hombres – Jan Mohammed y Mathiullah- como “aguafiestas” porque han librado horribles combates en su nombre. Sin embargo, EEUU reconoce que estos hombres son poderosos y pueden ofrecer seguridad a sus convoyes. “No entendemos a Holanda. Mathiullah Khan es, por ejemplo, más progresista en las palabras. Él puede hacer mucho y rápido”. Que los afganos se quejen del drástico planteamiento de los estadounidenses, que todavía con regularidad echan abajo las puertas de las casas y detienen a sus moradores, es propaganda, opina. “Son más los niños que saludan a nuestros hombres que los que saludan a los holandeses, que no se atreven a salir de su campamento.
Mientras el presidente Obama alaba en la Casa Blanca al primer ministro holandés por su esfuerzo “por su extraordinaria capacidad militar y su criterio sobre la cultura y la política local”, la gente de Obama que ha hablado conmigo se muestra desdeñosa. Los norteamericanos no siempre valoran que los holandeses digan que hablan con todos los líderes locales del siempre peligroso valle Baluch. “El engorro tribal es el camino más lento. Si quieres que la gente se una a ti, tienes que hacerlo con dinero y poder”.
Dos jefes
Holanda ha trabajado en un planteamiento cada vez más diplomático en Uruzgán, ya que el mando está convencido que un “enfoque suave”, funciona. Por eso, Kamp Holland no está solo bajo dirección militar desde hace medio año, sino también bajo la de un diplomático. Cuando Holanda deje el mando en agosto, esa estructura se romperá, dicen los estadounidenses, quienes, el año que viene aún estarán en Afganistán. “No es bueno tener dos jefes. Eso lleva a discusiones. De nuevo será un militar”.
El Ministerio de Defensa holandés teme que la construcción de una buena dirección se desmoronará si Holanda abandona la misión en agosto. Los estadounidenses no tienen mucho conocimiento de las estructuras locales y se concentran más en el planteamiento militar.
Realista
Los estadounidenses entrevistados no comparten esta preocupación por Uruzgán. “Nosotros también hacemos mucho trabajo de reconstrucción, erigimos puentes, ayudamos a la gente con nuestro hospital”. Ante la pregunta acerca de la atención que recibirá Uruzgán tras la posible partida de Holanda, dan una respuesta realista. Uruzgán no es para los norteamericanos “el centro del universo”. La mirada está puesta sobre todo en Kandahar y Helmand.























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