Pese a la reciente recomendación hecha por el servicio de inteligencia nacional, las universidades tecnológicas holandesas no toman medidas adicionales para combatir el espionaje.
En su informe, los servicios de inteligencia holandeses (siglas AIVD), advierte que atraer estudiantes extranjeros fomenta el espionaje por parte de otros países. En particular las Universidades tecnológicas de Delft, Eindhoven y Twente son vulnerables, ya que cuentan con departamentos de tecnología nuclear, nanotecnología, y biotecnología.
Por su parte, las Universidades consideran que la lucha contra el espionaje es una tarea que corresponde a las autoridades. Ben de Jong, vinculado a la Universidad de Ámsterdam, y experto en materia de servicios de inteligencia, reconoce que la sospecha de espionaje no es descabellada, y que se han dado casos en los que potencias extranjeras envían jóvenes estudiantes a otros países para, a través de ellos, obtener información. Además, reconoce que esta práctica no es nueva.
A su juicio, uno de los métodos que los servicios de inteligencia utilizan para obtener información, particularmente en el área tecnológica, es lograr que gente joven se establezca como refugiada en el extranjero y se incorpore a centros de enseñanza universitaria. Al mismo tiempo, permanece en contacto con los servicios de inteligencia de sus países.
Estudiantes iraníes
En los pasados años, en observancia de normas de Naciones Unidas, las universidades tecnológicas holandesas se negaron a admitir en sus aulas a algunos estudiantes iraníes. En virtud de dichas normas, no se debe permitir a estudiantes entrar en contacto con cierto tipo de información, por ejemplo en el área de la tecnología nuclear. Puesto que las Universidades no podían garantizar el cumplimiento de estas normativas, decidieron no admitir a los estudiantes iraníes. Tras que los aspirantes iraníes ganaran el juicio que adelantaron, las universidades se vieron obligadas a admitirlos, pero el Estado presentó recurso.
El letrado que representa a los estudiantes iraníes rechaza de plano las conclusiones del reciente informe del servicio de inteligencia holandés, AIVD. “En primer lugar, toda persona puede espiar,” advierte, “para hacerlo no se necesita ser extranjero. Todas las personas que han sido condenadas por comercio de armas con autoridades extranjeras de Estados irresponsables. El espionaje ofrece excelentes posibilidades de ganar mucho dinero, y concentrarse exclusivamente en los extranjeros sólo fomenta el racismo y la estigmatización de grupos.”
Además, el letrado califica de torpe la decisión del Estado holandés de presentar recurso en el caso contra los estudiantes iraníes, y está seguro que rebatirá sin problemas todos los argumentos de las autoridades holandesas.
Durante el estudio del caso, el abogado halló otro contundente argumento para abstenerse de impedir a estudiantes extranjeros ingresar a Universidades holandesas. En sus propias palabras, “nuestras Universidades no sólo no poseen información secreta, sino que además la información que poseen es pública y se puede consultar libremente en Internet. Por tal razón, carece de todo sentido observar a estudiantes extranjeros.”





























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