Crecer no siempre es fácil. El desarrollo suele ser incómodo y los cambios, a veces bruscos, pueden causar confusión. Esto vale tanto para los individuos como para los grupos. El pequeño pueblo holandés de Urk se ha dado cuenta, sin aviso y de manera cruel, que está creciendo y que el mundo exterior está mucho más cerca de lo que pensaba.
La comunidad de Urk se encuentra desolada y estupefacta desde el asesinato, la semana pasada, de un chico de 14 años, Dirk Post. La policía ha arrestado a 3 menores de 12, 13 y 15 años, amigos de Dirk y parte de un grupo de adolescentes que se reunían casi a diario en un parque local.
Las 18 mil personas que viven en Urk se preguntan por los motivos del asesinato, hasta ahora no precisados, pero la otra pregunta que flota en el aire es “¿porqué aquí?”.
El segundo de la historia de Urk
Los únicos pueblos tranquilos donde se cometen asesinatos son los de las novelas de Agatha Cristie. Nadie mata en un lugar pacífico y sereno como Urk. En sus varios siglos de historia Urk solo recuerda un crimen a comienzos de los años 90, cuando una persona que no vivía en Urk apuñaló de muerte a otra que tampoco residía en el pueblo. Un hecho que se olvidó rápido, dado que nadie conocía ni a la víctima ni a su asesino.
Hoy, la posibilidad de que algunos jóvenes de Urk, casi niños, puedan ser los responsables de la muerte de otro, hijo de una familia de tenderos conocida y respetada por todos, es para muchos insoportable.
El pueblo de Urk es conocido por dos cosas: su industria centenaria de pesca y su estilo de vida protestante ortodoxo, protegido celosamente por dos docenas de tendencias eclesiásticas. El pueblo se ha mantenido de alguna manera apartado del mundo, con un claro sentimiento de “nosotros y ellos” cuando se habla de los afuerinos. En dialecto local, las personas de afuera son llamadas “vreemdesnuut” o “cara de extranjero”. Quien no ha nacido en Urk será un “cara de extranjero” durante toda su vida, aunque viva en el pueblo durante décadas. No es de extrañar, por lo tanto, que Urk proyecte una sensación de aislamiento, que ahora ha sido brutalmente interrumpido.
Peligros del crecimiento
Quizás todo tenga que ver con un proceso de crecimiento. Urk deberá enfrentar la realidad de que ya no es la pequeña y tranquila aldea que alguna vez fue. Los tiempos modernos han traído
nuevos problemas y desafíos, por ejemplo el abuso del alcohol y las drogas, la rivalidad violenta entre grupos de adolescentes, la disminución de feligreses en los templos. En resumen, Urk se ve enfrentado a la realidad de un cambio general que lo aleja de sus raíces.
Crecer no es un proceso fácil y los habitantes de Urk lo están viviendo de la peor manera imaginable. En los últimos días Urk ha perdido de golpe la inocencia. El tiempo dirá cuáles son las consecuencias de la muerte innecesaria de Dirk Post, en este pueblo que alguna vez fue una plácida aldea de pescadores.
Nota.
Johan van Slooten es periodista de Radio Nederland Wereldomroep. Vive en Urk.





























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