Una operación de cerebro para tratar a pacientes que sufren grandes depresiones. Dentro de poco el Centro Médico Académico de Ámsterdam, el Academisch Medisch Centrum, comenzará a efectuarlas. Se trata de instalar una especie de marcapasos en la parte frontal del cerebro, y se trata de un remedio extremo. Sólo se aplicará cuando los antidepresivos, e incluso el electrochoque, no ofrezcan ninguna solución.
El grupo a ser tratado, los así llamados deprimidos “mórbidos”, es aquel que corre el riesgo de cometer suicidio. El porcentaje raya en el 15 por ciento de los casos de depresión. Por lo tanto nadie habla del dilema de si es ético o responsable acudir a una operación de cerebro para tratar a un enfermo mental.
El Dr. Theo A. Boer, médico ético de la Universidad Teológica Protestante de Utrecht
habla sin rodeos:
"Comprendo que la gente lo pueda encontrar escalofriante, pero en este caso cabe preguntarse: si no se presentan efectos secundarios dañinos – y no me refiero a algo tan banal como los sabañones - entonces no veo por qué oponerse. Hay que partir del punto de vista de que ya se ha hecho todo lo humanamente posible."
Ruth Seldenrijk, la presidente de la Asociación Holandesa de Pacientes, dice: "Nos mostramos positivos ante este tratamiento, precisamente desde las perspectivas del paciente."
Cráneo
El Profesor Damiaan Denys, Jefe del Departamento de Psiquiatría del AMC en Ámsterdam, explica cómo transcurre el tratamiento:
"La operación es una operación en el sentido estricto de la palabra, se necesita un neurocirujano para que implante el aparatito. Los pacientes se hospitalizan por un día, se les abren dos rotitos en el cráneo, y se introducen los electrodos. Estos son profundamente implantados en el cerebro, acto seguido se conecta el electrodo a un cable en la parte trasera del cráneo, y éste se conecta bajo la piel a una pequeña batería. No se ve absolutamente nada. La batería a su vez es implantada en el pecho del paciente. Igual que un marcapasos, pero esta vez para el cerebro."
El marcapasos emite continuamente una corriente muy débil hacia la zona del cerebro conocida como 'singulum 25'. Allí se encuentra la capacidad humana conocida como 'goce' , al igual que la capacidad para la adicción y la depresión. Se desconoce por qué colocar bajo continua tensión eléctrica esa zona sirve para aliviar la depresión. Pero está comprobado que el método es muy eficaz.
Ciencia ficción
Aunque el método parece sacado de la ciencia ficción, ya se cuenta con decenios de experiencia en el tratamiento de Parkinson y en el comportamiento obsesivo y compulsivo. El mismo sistema de electrodos con una batería reduce el temblor en los pacientes de Parkinson, al igual que mejora el comportamiento obsesivo en personas que se lavan continuamente las manos. No es de extrañar por lo tanto que ya más de 50.000 hayan sido tratadas de esta manera.
Los pacientes tratados experimentaron una gran mejoría en su estado de ánimo. Desde hace algunos años, este tratamiento conocido como 'estimulación cerebral profunda' también viene siendo utilizado en los EEUU y Canadá en el caso de pacientes conocidos como depresivos mórbidos. Entretanto, un grupo de 20 pacientes se encuentran bajo tratamiento. Hasta el momento no se han presentado efectos secundarios y el porcentaje de éxito alcanza ya el 60 por ciento. Dentro de la psiquiatría ese porcentaje es considerado como muy buen resultado.
Suspensión
No obstante, hasta el propio Damiaan Denys lo reconoce, queda aún un 40 por ciento de pacientes que tampoco pueden ser ayudados con esta terapia:
"Si la terapia no funciona, claro que es algo terrible para los pacientes, pero en ese caso se puede suspender la estimulación cerebral. Desde el exterior se puede suspender la estimulación eléctrica, y en casos extremos, si ese es el deseo del paciente, se puede retirar el sistema, sin que eso afecte el cerebro."
En vista de que se trata de algo muy extremo, el DBS, 'Deep Brain Stimulation –Estimulación Cerebral Profunda ', jamás se convertirá en un método regular en el tratamiento de depresión seria. Por tanto, el número de pacientes siempre será muy pequeño. Pero para la nueva terapia de tratamiento en el AMC de Ámsterdam ya se han inscrito más pacientes de los que se pueden tratar. Eso demuestra que este método sigue siendo necesario.
A partir del mes entrante se operará en Ámsterdam a 12 nuevos pacientes.





























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