La Comisión Europea quiere poner en marcha un nuevo mecanismo financiero que permita movilizar fondos destinados a proyectos de infraestructuras en América Latina.
Agencias/Pablo Gámez
El anuncio fue hecho por Benita Ferrero-Waldner, la eurocomisaria de Relaciones Exteriores, al lanzar un plan de futuro de Bruselas con la región. "La integración regional debe ser promovida a todos los niveles: es vital promover la ‘interconectividad’ entre los países de América Latina" a través de proyectos energéticos, de transporte o medio ambiente, subrayó la funcionaria.
Por este motivo, Ferrero-Waldner propuso que la Unión Europea (UE) cree un mecanismo financiero que sirva para cubrir las necesidades de inversión que experimenta la región en materia de infraestructuras, en colaboración con bancos latinoamericanos y otras instituciones financieras.
El instrumento, que podría ser lanzado durante la próxima cumbre UE-América Latina y Caribe (ALC), prevista para mayo del 2010 en Madrid, contaría, en principio, con una aportación europea de 100 millones de euros (145 millones de dólares).
Bruselas quiere emular así la "exitosa historia" de un mecanismo que ya puso en marcha hace dos años para ayudar a varios de sus vecinos ex soviéticos, comentó la eurocomisaria.
Ese fondo, bajo forma de subvenciones, ha tenido un efecto "palanca" para movilizar recursos de otras instituciones financieras. De tal forma, en el 2008, los 71 millones de euros con los que se contó sirvieron para "apuntalar proyectos valorados en 2.700 millones de euros," explicó Ferrero-Waldner.
La Unión Europea es el principal donante de América Latina, con 2.700 millones de euros prometidos entre el 2007 y el 2013, además de ser inversor número uno y su segundo socio comercial.
Hoy miércoles, al celebrarse el décimo aniversario de la asociación estratégica entre ambas regiones, Ferrero-Waldner presentó un documento que establece las líneas generales de la cooperación futura en torno a asuntos como la macroeconomía, el medio ambiente, la energía, la migración y el empleo.
Se trata de una base de trabajo "que contribuirá a reforzar las relaciones ya bien establecidas y florecientes con América Latina,” prometió.
Al hacer balance de una década de relaciones formales, la responsable, quien desde que ocupa el cargo ha visitado ocho veces América Latina, negó que hasta ahora la Unión Europea haya fracasado en su intento de promover la integración regional en el subcontinente.
"No se puede hablar de fracaso, pero sí de retraso enorme: hemos intentado ayudar a las diferentes regiones de América Latina a unirse y a seguir un poco el ejemplo de la Unión Europea," manifestó Ferrero-Waldner,. No obstante, admite que "son las naciones (latinoamericanas) quienes deben hacerlo".
Los diferentes acuerdos comerciales que Bruselas desea cerrar con varias regiones de América Latina acumulan retrasos y tropiezan con un sinfín de escollos.
Sus negociaciones con el MERCOSUR están en punto muerto, a la espera de que se reanude la ronda de Doha en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Las que adelanta con América Central se suspendieron a raíz del golpe de Estado en Honduras, a fines de junio. En cuanto a los países andinos, sólo Colombia y Perú prosiguen las tratativas. A la marcha de Bolivia, se sumó recientemente la de Ecuador.
Ferrero-Waldner, no obstante, esgrimió la esperanza de poder al menos cerrar el Tratado de Libre Comercio con Colombia y Perú "dentro de unos meses, si realmente todos los socios lo quieren". La presidencia española de la Unión Europea, que debutará el 1 de enero, está llamada a dar un impulso a estos acuerdos, además de ser la anfitriona de la cumbre bianual UE-ALC que se celebra en mayo, en Madrid.























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