El parlamento de Suecia calificó la persecución turca de armenios en la 1ª Guerra Mundial como genocidio. No obstante, el gobierno de Estocolmo ha tomado distancia de la resolución de su parlamento y ha declarado que sus relaciones con Turquía no van a cambiar.
En Turquía, la llamada cuestión armenia es un tema especialmente sensible. Ankara reconoce que alrededor de 1915 perecieron cientos de miles de armenios, pero niega que éstos fueran sistemáticamente aniquilados bajo un plan previo. Los propios armenios y muchos historiadores hablan desde hace años de genocidio y holocausto. El gobierno turco reaccionó exasperado con la resolución sueca: el primer ministro Erdogan canceló un viaje a Suecia e retiró, además, a su embajador en Estocolmo.
La semana pasada ya hubo roces entre Turquía y EEUU, después de que una comisión de la Casa de Representantes hubiera reconocido el genocidio. También en esta ocasión, las autoridades de Ankara llamaron a consulta a su embajador en este país.



















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