Un tribunal en Ámsterdam ha declarado, como ya se esperaba, la quiebra del Banco DSB. El tribunal dice que se ha hecho todo lo posible por mantener en pie la entidad pero que no existen perspectivas.
La quiebra se hizo inevitable cuando en la noche de ayer, el ministro de finanzas holandés, Wouter Bos, negara los 100 millones de euros requeridos para un plan de rescate que habría de convertir los depósitos de los ahorradores en acciones. El domingo a mediodía ya se había descartado la absorción del banco por un inversor estadounidense. Los estadounidenses se volvieron a casa tras investigar las cuentas del DSB.
El tribunal había dado de plazo a Dirk Scheringa, propietario del banco, hasta las 9 del lunes, hora local, para llegar a un acuerdo sobre el traspaso al inversor estadounidense. Tras la quiebra entran en vigor las medidas que garantizan a los ahorradores la devolución de su dinero, con un máximo de 100.000 euros. El personal del banco se reunirá esta mañana en la oficina principal de la entidad en Wognum. Scheringa se dirigirá entonces a los empleados.
Foto: periodistas ante la sede del tribunal en Ámsterdam (ANP)




























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