La negociación de un tratado para el comercio de armas en la conferencia de Naciones Unidas se topa en estos días con la resistencia de algunos países latinoamericanos que temen que el acuerdo se convierta en una herramienta de presión, o para limitar su desarrollo tecnológico.
Detrás de esa posición se encuadran Venezuela, Cuba y, en menor medida, Brasil. Junto a otros países, los latinoamericanos ventilan en estos días en Nueva York sus inquietudes sobre el uso que podría hacerse de un tratado internacional que, por ahora, sigue estancado.
El representante brasileño, Antonio Guerreiro, teme por ejemplo que dé lugar a “prácticas potencialmente discriminatorias”, o que limite las “legítimas aspiraciones de los Estados de hacer uso de tecnologías y bienes para promover su propio desarrollo”.
Brasil, un poder regional y global
De hecho, Brasil está emergiendo “como un poder regional y, quizás también, como un poder global”, dice a RNW Carina Solmirano, Investigadora senior de Sipri, el Instituto Internacional de Estocolmo de Investigación para la Paz. Además, el gigante sudamericano es parte del grupo de países con economías emergentes que se identifica en la sigla Bric: Brasil, Rusia, India y China. Si a esto le sumamos su pertenencia al G-20, Brasil “empieza a invertir en la industria armamentista motivado por una nueva realidad geopolítica”, explica Solimano.
La iniciativa para regular el comercio internacional de armas fue impulsada en 1995 por un grupo de Premios Nobel dirigidos por el costarricense Oscar Arias. El objetivo es crear un conjunto de reglas para impedir el desvío de armas al mercado ilícito. Las discusiones para examinar las recomendaciones de un Comité Preparatorio transcurren desde el día 2 y tiene fecha de cierre el próximo 27 de este mes.
Venezuela y Cuba, contra la "manipulación" de un tratado internacional
El problema que se avecina para alcanzar un acuerdo es que varios de los países que manifiestan sus preocupaciones han visto aumentar su poder armamentístico en los últimos años. Brasil es uno de esos países, pero a la cabeza de los latinoamericanos, según el último informe del Sipri, aparece Venezuela, con un incremento de las importaciones de un 555% durante el período 2002-2006.
Solimano informa que Venezuela se ha abastecido en los últimos cuatro años de sistemas aéreos, de defensa, misiles, tanques, vehículos blindados y navíos. Su incremento armamentista “tiene que ver con un fuerte programa de rearme, a partir de una nueva política de seguridad, que se viene implementando desde el año 2005, y que ha llevado a la modernización de sus Fuerzas Armadas, que antes estaban prácticamente desmanteladas en términos de equipamiento”.
Esa es la razón por la que en la conferencia de la ONU, Venezuela exige ‘salvaguardas’, para prevenir “la politización o manipulación de un posible instrumento internacional por parte de los productores y exportadores más grandes del mundo”, según su representante Jorge Valero.
Cuba
, a su vez, exige que no se incluyan en el tratado “requerimientos informativos innecesarios”. Junto a países como Argelia, Egipto, Siria, Irán y Corea del Norte, entre otros, no quiere que se mezclen en la discusión criterios que puedan ser aplicados de manera selectiva, como los derechos humanos.
Chile y los beneficios de la venta del cobre
Detrás de Venezuela (puesto 15 en el informe de Sipri), se sitúa Chile (puesto 18). Entre los dos, suman el 61% de las importaciones de Sudamérica.
En el caso de Chile, el incremento armamentista se explica por “un factor económico que le ha dado muchísima soltura a las Fuerzas Armadas para salir de compras”, explica Carina Solimano. Desde 1958, las ramas castrenses gozaban de una décima parte de la explotación del cobre. “Y lo que ha pasado es que desde el año 2004 el precio del cobre subió y esto les dio una enorme cantidad de dinero”, que utilizaron para adquirir armas, aviones, tanques, navíos, submarinos, y armamento de gran sofisticación. De hecho, agrega la especialista del Sipri, “Chile se menciona como el único país en América Latina con una categoría al nivel de la OTAN, en términos de armamento”.
El mes pasado, la Cámara de Diputados aprobó la derogación de la “Ley Reservada del Cobre”.
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