Pekín se ha visto prácticamente paralizada tras una intensa tormenta de arena que afectó a la capital china. Viviendas y automóviles han resultado cubiertos por una capa de arena amarilla.
La gran cantidad de polvo puede causar problemas de salud, por lo que, las autoridades recomiendan no salir a la calle. La arena proviene de las zonas desérticas del norte de China y de Mongolia. Expertos atribuyen las tormentas de arena a la creciente sequía y a la deforestación.

























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