El fiscal del Tribunal Penal Internacional, TPI, Luis Moreno Ocampo, ha regresado a los Países Bajos tras una estadía de cinco días en Kenia, donde recogió testimonios de víctimas de la violencia post-electoral.
Otro objetivo de su visita era informar a los kenianos sobre su actividad para ese país. Ahora, el “show de Ocampo” se acabó.
“En 6 meses cazaremos a los sospechosos”, “Comienza la caza por los culpables de la violencia postelectoral”, “Ascenso de Ocampo al estrellato”. Estos eran algunos de los titulares en los periódicos kenianos de esta semana. En los pasados días, su imagen apareció en todas las portadas, y su nombre dominaba prácticamente todos los boletines de noticias en radio y televisión. Hay quien tiene en su casa un calendario con su fotografía. Incluso algunos “matatus” – combis taxis – han sido rebautizados con el nombre de “Ocampo”. El fiscal argentino se ha convertido en una estrella en un país que todavía busca elaborar el trauma de la masacre de 2007 que dejó unos 1300 muertos. Moreno afirmó que, hacia fin de año, llevará a seis líderes kenianos a La Haya para sentarlos en el banquillo por crímenes contra la humanidad.
Información
Información era la palabra clave para el fiscal general de la corte internacional durante su visita a la capital keniana de Nairobi. Durante su estadía de cinco días también visitó Mathare, uno de los barrios marginales más peligrosos de la ciudad.
“Es lamentable porque, según me relataron, antes eran amigos, pero terminaron combatiéndose unos a otros. Sin embargo, me atrae la idea de que el fiscal del TPI se relacione con pobladores de las áreas marginales como Mathare. Me agrada mucho porque quiero representar a esta gente.”
Ocampo tuvo encuentros difíciles, particularmente durante una reunión de dos horas y media con treinta testigos de la violencia que siguió a las elecciones. Lo que más le impresionó fue el temor que observó en estas personas, el miedo de que vuelva a ocurrir la violencia. Pero también mostraron la esperanza de que Ocampo pueda ayudarlos.
“Funcionario”
El Fiscal manifestó que estaba allí para representar a las víctimas, de las que era “su funcionario”, según lo formuló. Pero también dejó en claro que sus investigaciones en Kenia son apenas una pequeña porción de un pastel mucho más grande. Opinó que son los kenianos quienes deben tomar la iniciativa.
Los kenianos abrigan altas esperanzas de que el fiscal lleve a La Haya a sus líderes corruptos. Pero Ocampo manifestó reiteradamente que esas expectativas son exageradas. El fiscal apenas juzgará algunos peces gordos y sólo puede proteger a los testigos requeridos para los juicios en cuestión.
“Creo que puedo ayudar a crear justicia en Kenia, a poner fin a la impunidad y organizar elecciones pacíficas en 2012. Creo que podemos lograr eso, pero nunca se puede hacer algo a la perfección. En este caso, habrá personas que se desilusionen porque sus expectativas son mayores, pero deben comprender que son ellos mismos los que deben incrementar su acción.”





























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