El tango es un producto de exportación rioplatense que se vende en lugares tan remotos como Estambul, Berlín, Milán, Toronto o Japón. Otro de los destinos fijos de sus músicos, con una abultada agenda de conciertos, es Holanda.
A través de salones de baile, workshops, conciertos, y una docena de orquestas locales, el tango conquista a cada vez más público. Los músicos no escapan a la tentación de sumar los principales escenarios holandeses a sus giras internacionales y de paso, garantizarse un mejor pasar.
Estas citas en el extranjero hacen la vida más fácil a los artistas rioplatenses. Un fenómeno del que Argentina participa muy poco y que se resume, según dicen, en un trabajo "a pulmón".





























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