Continúa el debate alrededor de la veracidad de la matanza de 80 yanomamis en la Amazonía venezolana. La comunidad indígena y organizaciones internacionales insisten en la necesidad de una investigación a fondo de los hechos.
“El equipo de investigación del gobierno venezolano no se ha desplazado hasta el lugar concreto en donde ocurrió la supuesta masacre”, insiste la portavoz de Survival International-España, Raquel García como respuesta a las declaraciones de las autoridades que desmienten la masacre de decenas de indígenas de la etnia Yanomami. La organización internacional que lleva años trabajando con éstas comunidades en la frontera amazónica entre Brasil y Venezuela no tiene motivos para dudar de la veracidad de lo relatado por sus fuentes en la zona. Éstas aseguran haber encontrado chozas y restos humanos calcinados. “Hemos hablado con Eliseo que es un hombre Yanomami de la región quien habló con los indígenas que descubrieron la masacre. Cabe resaltar que en la selva los indígenas se comunican unos con otros y así es como se conoce la información”, asegura García.
A lo relatado por las fuentes de Survival Internacional se suma la versión de Marcos Wesly, del Instituto Socioambiental de Brasil, organización que conoció la versión de un sobreviviente de la masacre quien dijo que hasta la región de Momoi habían llegado mineros ilegales brasileños o garimpeiros disparando y detonando explosivos y que él mismo había visto como caían muertos seis indígenas. Aunque Marcos Wesly no puede confirmar la magnitud del ataque y reconoce que este tipo de situaciones son comunes en la zona, si manifiesta una enorme preocupación porque de confirmarse, sería la primera vez que los garimpeiros habrían utilizado armas y explosivos.
Por su parte, el gobierno venezolano insiste desde el domingo en que una comisión oficial enviada a la zona "no encontró evidencia del hecho" y la ministra para los Pueblos Indígenas, Nicia Maldonado aseguró que, "no se encontró evidencia de ninguna muerte de yanomamis ni casas o shabonos incendiados tal y como se denunció inicialmente".
Una triste manipulación política
A la incertidumbre por la suerte de los miembros de la etnia Yanomami se ha sumado en las últimas horas la polémica sobre la tergiversación y manipulación que, según los mismos indígenas, se ha hecho de esta situación. El Secretario Ejecutivo de Horonami Organización Yanomami, Luis Ahiwei Shatiwe, dijo que los medios de comunicación han tergiversado su solicitud de investigar la presunta masacre y cuestionó que diversos medios den por hecho la muerte de miembros de la comunidad Irotaweitheri sin haber sido comprobado, y pidió respeto ante la posible muerte de sus hermanos.
Desde Survival International son conscientes de que una información como esta puede ser utilizada fácilmente con fines políticos en el actual panorama electoral venezolano y aclara que Survival intenta mantenerse al margen de los vaivenes políticos pero que sí “exigen que se proteja al pueblo Yanomami, que se esclarezcan los hechos y que se castigue a los culpables”.
Yanomamis, solos y amenazados
Irónicamente ésta lamentable noticia ha sacado a la luz la realidad del pueblo Yanomami en constante amenaza de desaparición. Los Yanomamis, especialmente los que habitan en el lado venezolano no tienen su territorio tan protegido como ocurre con sus hermanos de etnia en el Brasil. La portavoz de Survival International dice que es hora de escuchar la voz de esta comunidad: “Los Yanomamis llevan años, décadas denunciando la constante invasión de su territorio por parte de los buscadores de oro ilegales y no se ha hecho nada” y agrega que este tipo de cosas ocurren, “cuando los territorios indígenas no se protegen, cuando las reivindicaciones indígenas no son escuchadas”.
Los yanomamis son uno de los pueblos indígenas relativamente aislados más grandes de Sudamérica. Se calcula que aún viven unas 32 mil personas en un territorio que en Brasil consta de unos 9,6 millones de hectáreas y en Venezuela de 8,2 millones. Estas dos áreas juntas conforman el mayor territorio indígena selvático del mundo. Una zona enormemente rica en recursos naturales y minerales que se constituye a la vez en bendición y maldición para este pueblo. Las incalculables reservas de oro sobre las que se asientan, atraen constantemente a codiciosos buscadores del metal preciado que al parecer, están dispuestos a conseguirlo a cualquier costo.
* Esta entrevista fue realizada por Pablo Hernández de la emisora asociada Fe y Alegría.























No hay indicios de asesinatos en Amazonas
Indígenas yanomamis en la aldea de Irotatheri hablaron con periodistas y niegan que haya habido violencia:
http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/ciudad/parroquias/fotos-no-ha...
Survival va a tener que tragarse sus declaraciones, a menos que vengan ellos mismos a matarlos para convertirlas en realidad.
! Los Yanomama se deben empoderar, y resistir por vía violenta a su exterminio, porque los garimpeiros no son cualquier cosa, son atroces ¡
A pesar de estas atroces realidades, condenables desde todo punto de vista; creo firmemente en mestizaje universal, con respeto y valoración por el otro, pues de continuar vivir aislado nuestros hermanos Yanomamis, estará condenados a desaparecer y basta ya verlos desde el lado paternalista, ellos tienen el mismo derecho universal humano a ser libres y elegir la vida que llevan, pero también debemos tener en cuenta el hombre "civilizado" es cada vez más "salvaje", en consecuencia debemos tender puentes de convivencia apuntando a convertirnos en una gran etnia globalizada.
Es una pena, que al Estado venezolano no responda firmemente sobre esta terrible realidad que acosa a estos pobladores, unos de los más nobles del planeta.
Ahora mismo el venezolano está muy ocupado en las campañas políticas, y este tema pasa desapercibido. Hay que hablarlo, debatirlo e informar a todo el mundo, para que este tipo de injusticia pare de una vez.
Tenemos que proteger a esta población indígena. Debería ser uno de los compromisos políticos de los candidatos, tanto del gobierno como el de la oposición. Hay que exigirlo.
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