Transformar un campo de rugby en una cancha de fútbol; así se está haciendo en Johannesburgo. En el hotel Hilton, el cocinero jefe se devana los sesos sobre el menú a servir a la selección holandesa. Sudáfrica se está preparando para recibir al equipo naranja.
Dentro de menos de un mes se da el saque inicial del Campeonato Mundial de Fútbol en Sudáfrica. El primer partido se realiza el 11 de junio en el estadio Soccer City en Johannesburgo. Esta ciudad, otrora un imán para los buscadores de oro, será en la actualidad la base de la selección holandesa, que se albergará en el hotel Hilton, en el distrito comercial de Sandton.
En este hotel de cinco estrellas con resplandecientes suelos de mármol, el equipo holandés tendrá un ala completa a su disposición. Las habitaciones son modernas, las camas confortables, y el hotel dispone de un pequeño centro de fitness. La gran piscina al aire libre permanecerá probablemente vacía, debido a las temperaturas invernales de junio en el sur africano.
Arroz a la Indonesia y bami
Los jugadores se mantendrán lo más apartado posible del resto de los huéspedes. Tendrán por ejemplo su propio salón comedor. En la cocina del Hilton, el holandés Frank Salentijn tiene la sartén por el mango. Arribó a Sudáfrica a los veinte, y nunca más se fue. Junto a otros dos cocineros que viajan con la selección desde Holanda, se encargará de mantener a los jugadores satisfechos.
Salentijn mantiene frecuentes conversaciones con los cocineros en Holanda sobre el posible menú. ¿Qué van a preparar?
“Por ejemplo un arroz tres delicias a la Indonesia y bami”, comenta Salentijn. “Estos platos no se conocen aquí en Sudáfrica, pero sí sé que a los holandeses les gusta, y se los voy a preparar.”
Tampoco puede faltar el boboti, continúa el cocinero, un plato sudafricano al horno con carne picada y curry dulce.
Pan de miel importado
Salentijn no ha recibido ninguna desiderata de los jugadores, pero en el avión no pueden faltar algunos productos típicos holandeses, como los fideos de chocolate o el pan de miel. El cocinero se muestra lleno de entusiasmo: “me voy sentir aún más orgulloso al verlos en la cancha, sabiendo qué han comido ese día”.
A unos veinte minutos en coche del hotel, se encuentra el campo de entrenamiento de la selección holandesa. En el campus de la universidad de Witswatersrand, el especialista en césped Johan Smith se inclina sobre la valla que rodea la cancha. Su objetivo: observar cuidadosamente cómo crece el césped.
“Es excelente. Al entrenar puedes olerlo, y huele bien”, explica Smith. “Sabes que se ha hecho un buen trabajo cuando queda bien cortado”.
Cambio de césped
En esta cancha se solía jugar al rugby. La hierba que había era una variedad africana bastante dura, llamada kikuyu. No apta para el fútbol, según la opinión de la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol, FIFA, que además cubre los gastos del nuevo césped. Las reglas de la FIFA son estrictas: estipulan tanto el ancho de las franjas de césped al ser cortadas, como el largo del césped mismo.
Recientemente, Smith recibió la vista de Philip Cocu, asistente del entrenador de la selección, Bert van Marwijk. Cocu consideró que el complejo en Johannesburgo se veía bastante bien, pero exigió también algunas adaptaciones.
Espías
Smith debe principalmente encargarse de mantener el césped corto para garantizar su firmeza. Aún hay que trazar las líneas, y faltan por construir los arcos. Los vestuarios y las tribunas recibirán una nueva mano de pintura. Los vallados también se modificarán, porque ahora se puede ver la cancha desde la calle, y el entrenador no quiere que fisgones vean sus tácticas de juego.
Smith también se encontrará en el complejo durante los entrenamientos. “Voy a trabajar con el entrenador. Quizás quieran que riegue más el césped, o segarlo más corto. Para eso me necesitarán.” Espera que Holanda llegue lejos en el Mundial, para que “su” campo de entrenamiento se utilice hasta el final de la copa.
Holanda jugará su primer partido contra Dinamarca, el 14 de junio en Johannesburgo.





























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