‘No usen más el Khat’ es el nuevo y sorprendente parecer dentro de la comunidad somalí en Holanda.
Algunos somalíes están llevando a cabo una campaña para la prohibición del estupefaciente khat, ya que los consumidores padecerían muchos malestares. En los Países Bajos, la masticación de las hojas de la planta khat no está considerada bajo la Ley del Opio.
Los somalíes son muy aficionados a masticar las hojas de khat. En su país de origen es parte de la vida cotidiana. Después de una cena, a los invitados se les ofrece khat. Las hojas tienen un efecto estimulante ligero y elimina la sensación de hambre y fatiga. Cuando un juez somalí en 2006 quiso prohibir el uso del khat durante el Ramadán, dio lugar a disturbios en la ciudad de Kismayo.
Anestésico
También entre los 25.000 somalíes que viven en Holanda es muy popular el khat. No solo como un estimulante: el khat también se usa para adormecer los sentimientos. Los refugiados somalíes pueden estar traumatizados, muchos no hablan el idioma holandés y el desempleo en la comunidad es alta.
En Somalia el khat es solo utilizado por los hombres mayores. En cambio en Holanda los jóvenes y mujeres mastican las hojas. Cuatro veces por semana en el aeropuerto internacional de Schiphol aterrizan aviones cargados con las hojas del árbol de khat procedentes de la ciudad keniana de Nairobi. Desde Holanda el khat es contrabandeado a los países escandinavos, donde viven muchos somalíes.
El uso del khat está permitido en los Países Bajos, para consternación de Ahmed Abdulwahab de la fundación somalí Dalmar. Abdulwahab ha iniciado una campaña contra el uso del khat: ‘puede causar trastornos del sueño, problemas cardíacos, comportamiento agresivo y conlleva a cambios en la voz. También el khat puede causar el cáncer’.
En Holanda, la criminalidad dentro de los jóvenes somalíes es alta. De acuerdo con Abdulwahab el uso del khat juega aquí un papel importante.
Bajo riesgo
Sin embargo, según el gobierno neerlandés, el uso del khat es inofensivo. Hace dos años, el ministro de Salud, Ab Klink, declaró que su uso no representaba un riesgo para el orden público. También dijo que el khat no significaba ningún riesgo para la salud. En otros países europeos se piensa de forma diferente. Noruega considera al khat dentro del grupo de las drogas y entretanto ha prohibido el estimulante.
Según el activista Abdulwahad, Holanda reconoce no saber los estragos que puede causar el khat dentro de la comunidad somalí. Él trata de advertir a sus compatriotas los riesgos que tiene. Abdulwahab: ‘Ellos lo ven sólo como un estimulante. Algo que se utiliza para la diversión. Pero es una adicción mental’.
Terroristas
Y hay una objeción más. Las ganancias del comercio de las hojas de khat, desaparecen en las arcas de la organización terrorista al- Shabab en Somalia, así lo descubrieron este verano periodistas holandeses. Esta organización afiliada a al-Qaeda quiere establecer un Estado islámico en este país.
Los activos de al-Shabab han sido congelados, de manera que la comercialización del khat es una de las pocas maneras de conseguir dinero. El servicio de seguridad holandés, AIVD, dijo que tiene pocas pruebas para demostrar que al-Shabab tiene el control del negocio de las hojas de esta planta en Europa Occidental.





























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