En las últimas décadas, la palabra colesterol, antes desconocida para el gran público, ha pasado a formar parte de nuestro vocabulario cotidiano, siendo de interés para todos, pues no en vano las cifras de causas de muerte, asociada a accidentes vasculares, se han disparado, colocándose, en occidente, muy por encima de las enfermedades infecciosas.
Como quiera que no siempre la información de que se dispone es la adecuada, por su complejidad, trataremos aquí de mostrar un cuadro que permita la fácil comprensión de lo que es el colesterol, qué papel tiene en el organismo, y cómo evitar que su exceso nos cause problemas de salud.
El colesterol es simplemente un elemento de todo un grupo de compuestos de organismos, conocidos en conjunto como esteroles (de la familia de los alcoholes). Todos son esenciales para la vida, ya que si la cantidad es insuficiente para las funciones en las que interviene, no sobreviviríamos. Es el exceso de este esterol el que pone en peligro nuestra salud.
El lenguaje coloquial se refiere a dos tipos de colesterol, mencionándolos como colesterol "bueno" y "malo". Aclaramos que son dos diferentes elementos, y lo que incide en nuestra salud es el equilibrio entre ambos.
Por un lado tenemos las lipoproteínas LDL, de baja densidad, con una mayor proporción de lípidos y menor de proteínas. Es el vulgarmente llamado "colesterol malo", y que da lugar a la presencia de ateroma en la luz de los vasos sanguíneos.
La palabra ateroma procede del griego aterra, que significa barro, y que responde a la imagen de dicha placa, que se presenta como una sustancia blanda, de color amarillento, constituida fundamentalmente por colesterol.
Por otra parte las HDL, presentan por el contrario una mayor proporción de proteínas e inferior de lípidos. Es el llamado "colesterol bueno".
Este último es en realidad un protector frente a los desajustes que puede causar el primero, y las cosas suceden de la siguiente manera:
Un exceso de LDL condiciona el depósito de placas en las arterias. Este depósito va obstruyendo la luz arterial por un lado, y por otro favoreciendo la génesis de pequeñas formaciones que pueden llegar a obstruir la luz arterial, con lo que tendríamos lo que denominamos accidente vascular, causante de las llamadas enfermedades cardiovasculares, que son:
· Infarto de miocardio y angina de pecho (angor pectoris)
· Trombosis cerebral
· Arteriopatía periférica o falta de riego sanguíneo en las piernas
Si acordamos que el HDL, actúa como un protector, y por su parte, el exceso de LDL, incide en la luz de las arterias, obstruyéndolas, lo ideal pues será que la cifra en sangre del primero sea alta, mientras que la del segundo, sea baja, y así los niveles en sangre deben ser:
HDL por encima de 35 miligramos por decilitro
LDH menos de 150 miligramos por decilitro
Es importante señalar que el exceso de colesterol no presenta, en principio, síntoma alguno, por lo que es aconsejable realizar revisiones periódicas mediante análisis de sangre.
Este somero repaso que presentamos, no tiene más objeto que servir de sustento a la prevención de altos niveles de colesterol. Para ello lo más importante es la dieta, ya que numerosos estudios han demostrado la influencia de esta en las cifras de colesterol. A modo ilustrativo podemos mencionar a los esquimales, cuya dieta en pescado, les previene de las enfermedades propias de los países occidentales, que como hemos mencionado se refieren a accidentes cardiovasculares.
La dieta, con ser importante, no es la única causante de dichas enfermedades, y otros factores inciden en ella, tales como el tabaquismo, el estrés, la vida sedentaria o la obesidad, por lo que en una próxima comunicación analizaremos detenidamente los fundamentos de una dieta y unos hábitos que nos coloquen en la mejor situación para evitar las enfermedades cardiovasculares.





























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