Carecen de documentos válidos, y llevan a menudo una vida aislada: en neerlandés los llaman “illegalen” (los ilegales). El gabinete holandés quiere penalizar la ilegalidad. ¿Quiénes son en realidad los indocumentados? Primera parte de una serie sobre personas en situación irregular en Holanda: Sain, de Mongolia Interior (China).
“¿Quién era el que me estaba buscando?”, pregunta Sain a su contacto holandés Vincent. Sain desconfía, porque ya han estado preguntando por ella. La refugiada sospecha que el servicio secreto chino la vigila en Holanda. Las palabras tranquilizadoras de Vincent traen una calma temporal.
Servicio secreto chino
Las semanas de Sain en Holanda pasan con lentitud. Vive con otras personas en un apartamento. Muy poca es la privacidad. Una organización holandesa se encarga de suministrarle alimentos. Sain va a menudo a la biblioteca a consultar libros o la Internet, en busca de noticias de Mongolia Interior.
“No me siento segura. Temo ser detenida por la policía holandesa. Le temo al servicio secreto chino, tengo la sensación de que me están vigilando. Aún así, sigo abogando por los derechos humanos en Mongolia Interior. Tengo que informar al público de la situación allá. ¡Ése es mi objetivo!
Mongolia Interior
Sain es originaria de Mongolia Interior, una región autónoma de China que linda con Mongolia. En la actualidad, casi el 80% de los habitantes de esta región son chinos de la etnia Han. Según las más recientes estadísticas, los mongoles solo constituyen el 17% de la población.
Sain proviene de una familia de criadores de caballos. Sus ancestros eran nómades en las estepas mongolas, pero las autoridades chinas obligaron a los mongoles a abandonar su estilo de vida tradicional. Tuvieron que volverse sedentarios y dedicarse a la agricultura, lo que llevó a que las estepas terminaran transformándose rápidamente en desiertos.
Peligroso para la seguridad del Estado
Las autoridades chinas tomaron con dureza las riendas en Mongolia Interior. Solo permiten el uso del mandarín en la enseñanza. Esto en detrimento de la joven Sain, cuya lengua materna es el mongol. Le resultaba muy difícil competir con los estudiantes fluidos en mandarín.
“No nos permitían siquiera estudiar nuestra propia historia”, comenta Sian. “He luchado por mi legado lingüístico e histórico. En la universidad, hablábamos con otros estudiantes sobre la historia de Mongolia Interior, sobre nuestra identidad. No duró mucho antes que los chinos me consideraran peligrosa para la seguridad del Estado.”
Mentiras
Debido a su compromiso con los derechos humanos, las autoridades chinas la seguían controlando. Por ello, Sain huyó a Holanda en 2008. Solicitó asilo, recibió un estatus temporal, y ha permanecido por varios años en el centro para solicitantes de asilo de Ter Apel. Sin embargo, no le otorgan un permiso de residencia.
“La Agencia de Inmigración y Naturalización (IND) afirma que yo he mentido. No supe decir el nombre de un lago y una montaña en my tierra natal. Sí señalé otros importantes datos. Puedo hacer un bosquejo casi perfecto del lugar donde nací. Pero no fue suficiente, siguieron insistiendo en los errores que había cometido.”
Sain quiere permanecer en Holanda como sea. Se está realizando un procedimiento para que, de todas formas, reciba un pasaporte holandés. De fracasar este intento, piensa recurrir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo.

























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