Nostalgia: ese deseo a veces melancólico, a veces doloroso – de sentirse al amparo de lo conocido. Puede sucederle a cualquiera. Los emigrantes que abandonan su país natal. Niños que se encuentran por primera vez fuera de casa. Personas mayores para las que los cambios suceden a veces con demasiada rapidez. Este verano, Radio Nederland ofrece una serie de artículos y sugerencias en torno al tema de la nostalgia, el sentimiento universal de añorar lo que ya no se tiene.
Un sueño hecho realidad
Por más de 40 años, Raphael Luzon soñaba con retornar a su lugar natal en Libia. Pero los obstáculos en su camino eran enormes y tomó años de pacientes negociaciones conseguir que su propósito finalmente se cumpliera. Junto con su hermana y su madre, de 86 años, Luzon retornó a su pueblo en Benghazi hace poco tiempo para reunirse con sus seres queridos, según nos contó entre risas y lágrimas.
Raphael Luzon es un judío libio, y tenía trece años cuando debió dejar su país después de la guerra árabe israelí de 1967. Obligado a dejar todo atrás, él y su familia encontraron refugio en Italia y ahora vive en Gran Bretaña, donde es presidente de la Comunidad Judío-Libia en el Reino Unido.
La población judía-libia, originalmente compuesta por decenas de miles de personas, se vio diezmada como consecuencia del creciente antisemitismo después de la fundación de Israel en 1948. La mayoría de los aproximadamente 7.000 judíos que quedaron, fueron evacuados después de violentos incidentes en 1967. El tío y la tía de Luzon y sus seis hijos fueron muertos a tiros por un oficial del ejército durante los disturbios, pero a pesar de la violencia, Luzon y la comunidad que representa, son pacíficos, dice; una comunidad de libios que veneran el lugar donde nacieron.
“Todos aman realmente a Libia. Yo también. No tengo sentimientos de venganza ni un espíritu de odio. De ninguna manera. Lo que pasó, pasó. Ocurre en todas partes del mundo. Judíos han sido asesinados, árabes han sido asesinados, palestinos han sido asesinado. Desgraciadamente la guerra no conoce diferencias entre religiones o entre razas.”
A los judíos libios en el exilio se les prohibió volver a su país y tomó años antes que el trabajo y las gestiones de Luzon consiguieran que le otorgaran un permiso para la visita del mes pasado. Y cuando el permiso llegó, lo hizo con una velocidad que lo dejó perplejo.
“Hace diez años comencé una especie de diálogo con el gobierno libio y ellos valoraron mucho que, a pesar de lo que ocurrió conmigo y con mi familia, yo nunca hablé mal de Libia. La semana pasada recibí una sorpresiva llamada telefónica, del cónsul libio aquí, y en dos horas estaba volviendo a casa como si se estuviera cumpliendo un sueño, porque regresé del Consulado con mi pasaporte con todas las visas, y dos días después estaba volando a Libia."
La madre de Luzon está decidida a ver su patria una vez más “antes de dejar este mundo”, cuenta él, y lo acompañó en su viaje de vuelta al pueblo de Benghazi, ubicado a unos 1.000 kilómetros al este de la capital Trípoli.
“Fue muy, muy emotivo para ella; para todos nosotros. Tuvimos una reunión muy emocionante con otra familia que era muy cercana a la nuestra. No nos veíamos desde hace 40 años. Usted se puede imaginar que la última vez que vi a esos amigos tenían mi edad, 13 o 14 años, y ahora todos tienen más de 50. Fue muy emotivo, muy bonito. Todos llorábamos y reíamos al mismo tiempo.”
Luzón también se encontró con varios funcionarios de gobierno durante su visita y ahora espera poder colaborar para que se cumplan los sueños de otros judíos libios. Él es optimista de que dentro de un mes podrá acompañar pequeños grupos de exiliados judíos en visitas a su tierra natal. Y sus sueños no se detienen ahí. Es un idealista que cree en la posibilidad de reconciliación entre musulmanes y judíos. Por 1.400 años, dice, las comunidades vivieron en paz, con diálogo y buenas intenciones. Eso puede volver a repetirse.
“Espero repetir, yo y otras personas como yo, lo que pasaba en Era de Oro. Por 1.400 años, musulmanes y judíos convivieron perfectamente y yo espero que podamos revivir eso, y que la gente que piense como yo supere a aquella que quiere la guerra."





























Aproximadamente 700.000 judios fueron expulsados o debieron huir de Siria, Egipto. Libia, Marruecos, Iran, Tunez, Yemén, etc, siendo víctimas de persecuciones, progroms, asesinatos, y confiscación de sus propiedades y bienes, a partir de 1948.
Estos son los "refugiados judíos", que dio cobijo Israel y los trató como hermanos y los integró al país, pese a que la herida y la nostalgia del país que debieron abandonar de modo tan violento siempre está presente en sus corazones.
Esta cantidad de refugiados, es decir judios que debieran abandonar países árabes, es equivalente a la cantidad de arabes que abandonaron Palestina en la misma fecha y periodo.
Los árabes no integraron a esa gente, y los mantuvieron en la miseria, incluso los mataron por miles (Jordania), pese a que eran sus hermanos, lso mismos genes, el mismo rostro, el mismo idioma.
Dos historias similares, pero de trato diferente. Los judios integraron a sus hermnos, los arabes los maltrataron y los usaron nada mas para atacar a Israel, porque no soportan tener una democracia en moedio de sus autocracias corruptas.
Quienes se sienten tan conmovidos por los "palestinos" árabes, deberían tener en cuenta estos hechos, y también conmoverse por los refugiados judíos, de la misma cantidad que los árabes, donde ningún país ofreció indemnizarlos por sus bienes, decirles que vuelvan y que serán bien recibidos, etc.
Como en toda la onda progre, el enfoque es sesgado, con un ojo tuerto.
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